Si algo hizo expresamente notorio Enrique Peña Nieto al ingresar al patio de Palacio Nacional e ir a saludar a los representantes de los Poderes que le aguardaban –Luis María Aguilar, presidente de la Suprema Corte; Roberto Gil Zuarth, líder del Senado; Jesús Zambrano, presidente de la Cámara de Diputados– fue la distinción que hizo en el trato a cada uno.

 

Valga la observación porque mucha grilla flotaba en el ambiente en Palacio Nacional y quien estaba en la mira era, precisamente, el Presidente de la República.

 

gil zuarth

 

Una de las razones, y la más inmediata, era que ningún legislador panista –aparte de Gil, quien tenía que estar presente a fuerza por su representación senatorial–, ni tampoco el presidente del partido, Ricardo Anaya, acudieron a escuchar el mensaje de Peña Nieto.

 

Era un agravio directo para él, para el jefe del Ejecutivo.

 

Y por si había alguna duda, ya el propio Anaya se encargaría de manifestarlo públicamente:

 

“Nosotros estamos de lado de la inmensa mayoría de los mexicanos que están profundamente inconformes con los resultados del gobierno, esa es la razón por la que decidimos no asistir.

 

“Pobres resultados en economía, en seguridad, en combate a la pobreza y corrupción. No había condiciones para ir a escuchar un monólogo triunfalista…”, asestaría.

 

Otro de los run runes giraba en torno a lo expresado por Zambrano el día anterior, en su calidad de presidente del Congreso, al momento de recibir, de manos del secretario de Gobernación, Miguel Osorio Chong, el texto del Tercer Informe.

 

El perredista aseveró que no había conformidad con el rumbo del país –así lo muestran las encuestas–, que las cosas no iban bien, y planteó además la pertinencia de que el Presidente acudiera ante los legisladores para escuchar las críticas y responder cuestionamientos.

 

Ante eso ya sabemos la que se armó antier en la misma Cámara de Diputados. César Camacho Quiroz, coordinador de los diputados del PRI, ordenó la respuesta inmediata –un reproche airado–, en voz de la diputada Yulma Rocha, lo que provocó a su vez la salida de los perredistas del recinto.

 

En fin, ese era el contexto y lo que se comentaba en el patio de Palacio minutos antes de la aparición del Presidente.

 

Y cuando al fin bajó las escaleras Peña Nieto, con la banda presidencial cruzada al pecho, respondió él mismo a lo que acontecía con meros gestos políticos, con los clásicos y bien aprendidos símbolos priistas:

 

Saludó con una sonrisa y un buen apretón de manos al ministro de la Corte. Se detuvo notoriamente con Zambrano, apretó su mano y palmeó su brazo, animándole con la sonrisa y un guiño, como diciéndole no te preocupes… Y luego, saludó fríamente a Gil y se retiró rápidamente mientras el propio panista intentaba un gesto más cálido –una palmada en el brazo–, que ya no alcanzó.

 

Para los intérpretes y cuasi arqueólogos de la política priista, ahí quedaba plasmada claramente la reacción de Peña Nieto ante lo ocurrido el día anterior y el vacío que padecía en esos momentos. Y era más que claro:

 

–Con los perredistas no había mayor problema. Lo ocurrido, acaso, era algo menor. Un error de Zambrano, al que le ganaron las ganas de figurar (con él y Los Chuchos se arreglan más fácilmente), y un exceso de los priistas en su respuesta.

 

–Pero con los panistas era otro cantar. Ahí sí el problema y las diferencias son de fondo. De hecho, el discurso del PAN en San Lázaro, en voz del diputado Marko Cortés, fue más duro, agudo y preocupante para los priistas –piden reformas de fondo, como la tributación base cero– que cualquier otro.

 

Peña Nieto acusó como tal el mensaje blanquiazul. Y lo hizo más que patente.

 

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BANCADA PT-MORENA EN EL SENADO.- “Nosotros somos Morena, no se va a crear otra fracción”, anunció finalmente el senador Manuel Bartlett, coordinador de la bancada del Partido del Trabajo (hasta ayer al menos) en el Senado.

 

Según explicó el ex secretario de Gobernación, aunque el PT perdió su registro, la fracción que él coordina seguirá existiendo y seguirá siendo petista, sólo que ahora también será la bancada de Morena.

 

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GEMAS: Ganadores del Premio Nacional de Periodismo en Reportaje/Periodismo de Investigación: Rafael Cabrera, Daniel Lizárraga, Irving Huerta, Sebastián Barragán, Carmen Aristegui y Gustavo Varguez, por “La casa blanca de Peña Nieto”, difundido en Aristegui Noticias.

 

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