Adolfo Orive Bellinger se duele ante la taza de té. Ya no es sólo por haber perdido al último amigo que le quedaba del 68, Alberto Anaya, sino por los “terroríficos errores” y el “parricidio” que finalmente cometió con el Partido del Trabajo.

 

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Como buen intelectual –doctor en Economía Política por la Universidad de París y posgrado de Economía Post Keynesiana en la Universidad de Cambridge– Orive inicia su análisis por el origen de este proceso de deterioro: “Convertir al partido en el sujeto de la historia”.

 

En otras palabras, el partido fue visto como una empresa, la gente fue tratada como clientela y el objetivo devino en ganar diputaciones, o jefaturas delegacionales, o regidurías…

 

Fue un proceso de deterioro que inició en los 90: Construyeron clientelas, y con el dinero destruyeron ciudadanía. El partido se volvió endogámico, se olvidó de las organizaciones sociales.

 

Alberto Anaya, fundador del Partido del Trabajo en 1990 y líder de la agrupación Tierra y Libertad en Monterrey, se fue alejando de la gente, apunta Orive, “se aburguesó”.

 

Pero lo peor de todo, lo que más le duele de su pupilo, es “la traición a la declaración de principios del PT: ‘Ser instrumento al servicio de la gente, para la transformación de la gente’”.

 

Mejor muestra de ese alejamiento es que ni siquiera en Monterrey el PT alcanzó el 3% requerido para conservar el registro. Y es que, asevera, Beto Anaya terminó viviendo “en una torre de marfil”, rodeado de burócratas que en su vida han invadido una tierra o han creado una colonia popular.

 

A saber: José Benavides, que ha manejado el dinero –miles de millones de pesos en los últimos 10 años–; Ernesto Villarreal, quien lleva las cuestiones legales del PT en el DF; Silvano Garay, encargado de las cuestiones legales a nivel nacional; Pedro Vázquez, representante del partido ante el INE, y Lilia Aguilar, gente capaz, pero nada que ver con la Línea de Masas.

 

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EN EL DF, UN TERRIBLE ERROR.- La ciudadanía en el DF quería que fuéramos solos a la elección, recuerda Adolfo Orive. Se lo dijo a Beto Anaya, “pero no me escuchó”.

 

A espaldas de Orive –que trabajaba ya en las candidaturas del PT en el DF porque originalmente le habían dado a entender que irían solos–, Anaya negociaba por su cuenta una alianza total con el PRD:

 

“Se reunieron cada semana a lo largo de un mes. En la mesa estaban Raúl Flores, presidente del PRD-DF, que nunca habló; el verdadero negociador: Eduardo Venadero, empleado del secretario de Gobierno del DF, Héctor Serrano; y del otro lado Alberto Anaya”.

 

–¿Por qué se inclinó Anaya por la alianza completa con el PRD?

 

–Por comodidad… Se le olvidó la ciudadanía. No imaginó que el PRD iba a tener una debacle. Además, llevaba muchas elecciones sabiéndose como apéndice (de Andrés Manuel López Obrador), no gastaba dinero y obtenía el registro. Le salía relativamente barato.

 

–¿Hubiera alcanzado el registro si hubieran jugado solos en el DF?

 

¡Claro! Orive lo demuestra con las cifras que obtuvieron en la elección quienes iban a participar por el PT y que tuvieron que irse a última hora con Movimiento Ciudadano: Armando Quintero, Iztapalapa, ocho mil votos; Leticia Varela, Benito Juárez, ocho mil; Esthela Damián, Venustiano Carranza, 23 mil; Jesús Quintero, Tlalpan (diputado), seis mil; Avril Trujillo (ella fue por el PES por la diputación en Iztapalapa), seis mil.

 

La suma da 54 mil votos. En los otros 40 distritos sacaron 59 mil votos, “¡hubieran tenido más de 100 mil votos en el DF y el registro!”, resume Orive (al PT le faltaron poco más de tres mil votos para mantener el registro). La alianza total con el PRD en el DF “fue un error terrorífico”.

 

Y ya como colofón, el autor de “Caminante y camino se hacen al andar”, a unos meses de cumplir 75 años, apuntó: “De los 12 candidatos al DF de (Miguel Ángel) Mancera, sólo dos fueron electos…

 

¡Y dígame si no es descaro: A cuatro días de la derrota dice que va a lanzarse para presidente de la República… y como independiente!

 

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GEMAS: Obsequio del ex petista Adolfo Orive: “El problema no es perder el registro, sino regresar al origen; porque si no, nos van a tirar al basurero”.