¡Increíble lo que ocurrió ayer a las afueras de la Secretaría de Gobernación!
Los miles de estudiantes del Politécnico demandaban -como ha ocurrido en tantas y tantas protestas de muy distintos sectores- que el propio titular de Bucareli saliera a recibir su pliego de peticiones.

Nadie esperaba, ni siquiera imaginaba, que efectivamente Miguel Ángel Osorio Chong fuera a salir de sus oficinas y enfrentarse ante aquella inmensa manifestación de jóvenes politécnicos.
Pero así ocurrió: hacia las seis y media de la tarde, el propio hidalguense apareció en mangas de camisa y entabló un diálogo público con los estudiantes -micrófono en mano desde un templete-, que concluyó así:
-¿Están de acuerdo en que la respuesta se les dé el viernes 3 de octubre?
-Sííí-, gritaron los jóvenes.
-¿Viernes a la una de la tarde?-, apuntó Osorio Chong.
Parecía que aquello avanzaría pero entonces uno de sus dirigentes tomó el micrófono y contuvo:
-No nos saltemos pasos… Eso no significa que nos den lo que estamos planteando. Se abrirán asambleas en las escuelas para ver si aceptamos sus respuestas. ¿Están de acuerdo?-, preguntó a su vez a sus compañeros.
La respuesta fue afirmativa. ¿Que se entregue en el mismo lugar y en el mismo formato? Síííí. ¿Que la respuesta de solución sea a la una de la tarde? Aquí no hubo acuerdo completo. ¿A las tres de la tarde? El síííí se alzó de nuevo a lo largo de la calle y alguien más propuso: ¡Que la firme de recibido!
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NO JUGAMOS A LAS FUERCITAS.- Eran las seis de la tarde con 56 minutos. Osorio Chong mostraba temple ante aquella ola estudiantil. Firmó de recibido el pliego petitorio y surgió el ¡Huelum!, clásico de los politécnicos.
Entonces, uno de los líderes estudiantiles advirtió para cerrar: “Con este acercamiento, con este pliego petitorio, no se asume que las actividades cesen; cada escuela determinará el camino a seguir. Con esto no se levanta el paro. Que los medios no calumnien y que el movimiento avance, compañeros...”
Osorio Chong cerró a su vez con algo digno de resaltar: “Estamos a la orden. Vamos a encontrar la solución, vamos a darle salida. Ustedes quieren prepararse mejor y nosotros estamos para ayudarlos en eso. Sólo déjenme decirles algo: No estamos jugando a las fuercitas… Vamos a resolverlo con ustedes.”
¿Cómo se logró esta historia inédita que atestiguamos ayer a las puertas de Gobernación?
Por un lado, gracias al respeto que mostraron los propios estudiantes. Y por el otro, el respeto que le mereció el movimiento al propio secretario. Se necesita valor de ambas partes para llegar a ello.
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BARBOSA LA LIBRÓ.- A tropezones, sin la presencia del presidente Enrique Peña Nieto, pero al final de cuentas el perredista Miguel Barbosa remontó el desaire de la bancada panista en el Senado y logró una presencia más que aceptable y representativa en el foro del federalismo.
Y ello, en buena medida, se debió a la presencia de 21 mandatarios en la ceremonia (seguramente Gobernación operó en serio para que no faltaran); pero muy particularmente de dos gobernadores de sello blanquiazul: Miguel Márquez Márquez, de Guanajuato, y Rafael Moreno Valle, de Puebla.
¿Por qué estaban ahí el guanajuatense y el poblano si el PAN quería enviar, con su ausencia, un mensaje de protesta al gobierno de la República?
Cada uno tenía sus razones. Márquez porque, según nos dijo, lleva una excelente relación con todos los gobernadores y porque quiere que haya un verdadero federalismo “y que no nos asfixien a estados y municipios”.
Moreno Valle porque, según nos contó, la idea de este foro surgió (de Barbosa) cuando él presidía la Conago y la idea es que lo llevaran a cabo siendo él presidente de la Conago y Raúl Cervantes presidente de la Mesa Directiva del Senado. Pero se pasó el tiempo y no alcanzaron a sacarlo.
“Así que no podía faltar -dijo- y menos siendo el cumpleaños de Barbosa”
Barbosa, que escuchaba la historia que nos refería el de Puebla, asintió y bromeó: “Iba a venir (Enrique) Peña a felicitarme pero los panistas no lo dejaron”.
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Obsequio de Steve Forbes, presidente y editor en jefe de Forbes Media: “El concepto es simple: si tienes éxito y tienes más ganancias, querrás más de eso. La trampa es que si las ganancias bajan, los impuestos suban”.
