Presentó su renuncia al Partido Acción Nacional (PAN) desde hace seis meses: el 20 de abril pasado. No le hicieron mayor caso. El Comité Directivo Estatal poblano simplemente guardó la carta en un cajón. Sus dirigentes hicieron mutis.
No era para menos. Se trataba de la dimisión de Ana Teresa Aranda Orozco, la dirigente histórica del panismo en Puebla: presidenta del Comité Directivo Estatal del PAN y consejera política estatal y nacional de ese partido.
Pero no sólo eso, fue también candidata a la presidencia municipal de Puebla en 1989, al gobierno del estado en 1998 y al Senado en 2000; ex directora del DIF y secretaria de Desarrollo Social en el sexenio de Vicente Fox; subsecretaria de Población, Migración y Asuntos Religiosos en 2008, con Felipe Calderón.

Ubicada en el ala ultraconservadora del PAN (yunquista, de acuerdo con el recuento que hace el periodista Álvaro Delgado de ese grupo en su libro El Ejército de Dios) y luego de 26 años de militancia, Aranda hizo ayer pública su salida del blanquiazul.
La fecha que eligió para airear su retiro es significativa: ocurrió en la víspera del proceso electoral en el que saldrá el sucesor del gobernador Rafael Moreno Valle.
A tres días, para ser más precisos, de que se lleve a cabo la elección interna en la que Martha Érika Alonso, esposa del gobernador, se perfila para ocupar la secretaría general del partido en el estado.
Las razones de su renuncia son más que conocidas por los poblanos: el enfrentamiento que ha existido entre Aranda y Moreno Valle desde que ambos compitieron por la candidatura a la gubernatura hace cinco años.
Pero ahora, en su salida, lo argumentó así:
–Desde el primer momento me opuse a la decisión tomada desde el centro de permitir la entrada de Rafael Moreno Valle a las filas del partido y hoy el PAN tiene dueño
–A nivel local y nacional, el panismo se convirtió en una franquicia al servicio de intereses mezquinos que no tienen reparo en pisotear una y otra vez todo lo que juramos defender.
–Puebla es quizás el ejemplo más acabado de la debacle de la congruencia del PAN.
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APOYARÍA A UN INDEPENDIENTE EN PUEBLA.- Rotos los lazos con el PAN a sus 61 años de edad, Ana Teresa Aranda llama ahora a los poblanos a construir una candidatura independiente para las próximas elecciones.
Una candidatura, diría, “que privilegie el diálogo y no el autoritarismo”.
Citó incluso un prospecto que ella apoyaría encantada: el ex presidente municipal de Puebla, Eduardo Rivera Pérez.
Y en cambio rechazó de antemano al ex secretario general de Gobierno y cuñado del mandatario estatal, Fernando Manzanilla Prieto.
“Soy una guerrera y voy a seguir luchando en donde se pueda consolidar un proyecto independiente –diría a Notimex ante la pregunta de si su salida de Acción Nacional significaba que había sido derrotada–, de ahí que en el 2016 voy a estar apoyando ese”.
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OJALÁ LLEGUE UNA MUJER SENSIBLE A LA CORTE.- Lo ideal sería que dos mujeres ocupen el cargo de ministras de la Suprema Corte, pero al menos “en mi silla” me gustaría que llegara una mujer sensible a los problemas que tienen los grupos vulnerables, diría ni más ni menos que doña Olga Sánchez Cordero.
La idea no le parece nada mal al presidente de la Corte, Luis María Aguilar. Recordó incluso que desde hace años se busca la inclusión de la perspectiva de género en la impartición de justicia. Postura que, dijo, no admite ni estancamientos ni retrocesos.
Y la única mujer que quedaría todavía como ministra en la SCJN a partir del 30 de noviembre, Margarita Luna Ramos, también se pronunció porque al menos una mujer vista la toga y el birrete.
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GEMAS: Obsequio de Ricardo Monreal, delegado de la Cuauhtémoc: “El gobierno de Monreal es como el arca de Noé, hay de todo; y vamos a valorar a todos; tengan confianza, serénense, denles chanza de que cumplan. Yo soy el responsable; si no cumplen, entonces procederé”.
