La apertura a nuevas experiencias es una característica de personas que fluyen, que buscan conocer más, enriquecerse, claro que esta apertura a experimentar no significa poner en peligro la vida, ni hacer cosas tan alocadas que vayan mas allá de los límites sanos y equilibrados; abrirse a la experiencia es estar seguro de uno mismo, dejarse ir y sentir lo que vivimos con tal intensidad que no solo vibremos con ello, sino que tengamos la capacidad de conectarlo y percibirlo a todos los niveles que nuestro cuerpo permita, aún llegando al nivel cognitivo, y tal vez hasta poder expresarlo a los demás sin esa nube que obstaculice la comunicación clara de las emociones y los sentimientos que nos mueva.

 

Sin embargo no todos estamos listos o preparados para probar, los miedos nos obligan a cerrarnos, a bloquearnos y evitan que fluyamos frente a lo que podríamos vivir y percibir sin sentirnos amenazados, sin sentir la necesidad de protegernos y defendernos, los miedos nos pueden llevar a negar y distorsionar las vivencias por temor a que nos muevan demasiado y a no saber como manejarlo. Creo que la apertura es un factor importante para poder crecer como ser humano, para aprender de las experiencias, y si en algún momento sentimos ese obstáculo que es el miedo pues habrá que trabajarlo para mitigarlo y encausarlo, y así evitar que nos controle, no es fácil pero si se puede con la ayuda y el apoyo adecuado.

 
Solo así, experimentando, o teniendo experiencias como se dice en desarrollo humano, es que podemos caminar, aprender y crecer en la vida, si el miedo nos detiene, en vez de solo alertarnos para tomar decisiones, pues poco podremos avanzar. Que el miedo no nos paralice, solo que nos ayude a elegir el camino adecuado.