El jueves de la semana pasada se inauguró la muestra “Arquitectura en México 1900–2010”, con la curaduría de Fernanda Canales, en el Palacio de Iturbide, sede del Fomento Cultural Banamex. Un evento excepcional -inauguración y muestra- por diversos motivos.

 

Se trata de una monumental exposición que presenta espléndidamente momentos trascendentales -construidos y no- de la arquitectura y del diseño en México.

 

Sorprende, primero, la escala de la muestra y su cuantioso material que ocupa gran parte del recinto con maquetas, planos, dibujos, croquis, muebles, arte y multimedia; enseguida, sorprende la calidad de lo expuesto -en su mayoría original- y también sorprende lo no visto antes, una especie de nuevo “archivo vivo” extraído -acaso- de los “archivos muertos” de más de 160 autores reunidos allí abarcando 110 años de obra y pensamiento.

 

El rostro -o la primera imagen- de la exposición -forro o portada de dos tomos- es una fotografía en blanco y negro del Conjunto Urbano Nonoalco Tlatelolco de Mario Pani, escogida correctamente por lo que representa esa obra en tanto ciudad y más aún en cuanto a anhelo (1947) de una nueva forma de vida moderna para nuestro país desde la arquitectura. El rango cronológico de la muestra da cuenta de la evolución de nuestras urbes en tanto crecimiento demográfico y desarrollo tecnológico. Una suma de testimonios específicos de la construcción de la ciudad y de nuestra forma de habitar.

 

“La exhibición se estructura en orden cronológico a través de seis periodos que definen arquitecturas distintas: Los inicios (1900-1924), Primera modernidad (1925-1939), Periodo heroico (1940-1968), Nueva monumentalidad (1969-1989), Fin de siglo (1990- 1999) y primera década del siglo XXI (2000-2010)”

 

Allí, magnéticamente, la fuerza del grupo de maquetas dispuestas al centro del patio central del Palacio de Iturbide arrastra inevitablemente al encuentro con ese selecto material. Después se corrige y cada quien encuentra su propio recorrido. Lo cronológico ordena la lectura siempre subjetiva en la dirección correcta.

 

Especial y azarosamente (la muestra se debe visitar mucho más de dos veces), atraparon mi atención maquetas como la del Camino Real en Mariano Escobedo de Ricardo Legorreta, la de la Casa del Risco en Jardines del Pedregal de Francisco Artigas o la de la Embajada de México en Brasil de Teodoro González de León con Abraham Zabludovsky y Francisco Serrano; también la maqueta del concurso para el Museo Pompidou en París de Ernesto Gómez Gallardo, una proeza. En las pantallas los videos con entrevistas a Reynaldo Pérez Rayón o a Teodoro González de León, y la diversa reflexión de los arquitectos José Castillo sobre el Heroico Colegio Militar de Agustín Hernández, Alejandro Hernández sobre la Arquitectura Emocional de Luis Barragán y Mathías Goeritz, o Iván Hernández con Fernanda Canales sobre las casas de Diego Rivera y Frida Kahlo de Juan O´Gorman. Los magnánimos dibujos de Emile Bernard y Maxime Roisin para el Palacio Legislativo a principios del siglo pasado, o un croquis de Carlos Mijares, o una lámina de un concurso para una escuela de José Luis Benllure, un croquis para Lumen de Antonio Attolini Lack o los primeros esbozos para el Estadio Universitario de Augusto Pérez Palacios, apenas advierten el ingente acervo y consecuente trabajo de curaduría de la muestra. Cada quien se deja atrapar por lo que más le interesa… o recuerda. De lo representativo del diseño industrial -genial ver algunas piezas de Don Shoemaker allí- habría que mencionar a todos los seleccionados, desde Clara Porset hasta Bernardo Gómez-Pimienta con su depurado mobiliario, para finalmente revisar la parte final de “Fin de siglo (1990-1999) y primera década del siglo XXI (2000-2010)”, que si bien resulta mucho más selectiva -noté un hueco con la polémica Estela de Luz-, ofrece el statu quo de la práctica profesional con una gran perspectiva de futuro. Me interesa muchísimo revisar cómo buena parte de lo exhibido en esta última sección resume y exulta un regreso a la racionalidad como cierta re-incorporación al mundo global… “La memoria siempre ha de llegar a su destino”, habré de profundizar en ello en posterior texto.

 

Finalmente, con poca intención de reseñar un trabajo de tal riqueza y dedicación, estas líneas intentan justificar más bien una merecida felicitación desde lo percibido en apenas dos visitas, incluyendo la inauguración, y más aún animar a todos los estudiantes de Arquitectura y disciplinas afines a visitar esta lujosa exposición. ¡Enorme enhorabuena!

 

“ARQUITECTURA EN MÉXICO 1900-2010”

La construcción de la Modernidad. Obras, Diseño, Arte y Pensamiento.

Palacio de Iturbide (Palacio de Cultura Banamex)

Dirección: Madero 17, Centro Histórico, Ciudad de México.

Abierta al público hasta julio de 2014. Entrada libre.

 

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