Ahora resulta que la desaparición de la Secretaría de la Función Pública -que a gritos pidieron priistas y panistas en los sexenios de Zedillo, Fox y Calderón-, y la creación de una Fiscalía Anticorrupción en su lugar, aprobada por el Senado de la República hace más de tres meses y metida a la “congeladora” por los Diputados, fue una “regada de atole”, según legisladores de oposición y “músicos” que los acompañan en algunos eventos.

 

 

El extitular de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), Arturo González de Aragón, les hizo saber a los legisladores que participaron en “el entierro” de la dependencia que se creó en la administración del “viejo PRI” de Miguel de la Madrid como Secretaría de la Contraloría  General de la Federación -y a la que después le cambiaron el nombre por Secretaría de la Contraloría y Desarrollo Administrativo, y luego la “bautizaron” como Secretaría de la Función Pública-, que se equivocaron. La única forma de terminar con la corrupción es “cortarles las uñas” desde chiquitos a los funcionarios públicos, les quiso decir.

 

 

Se le olvida a Don Arturo, señala un puntilloso observador, que ninguna de las tres Secretarías mencionadas fue creada o modificada para prevenir, descubrir y, en su caso, castigar la corrupción en la administración pública federal. ¡Nada de eso! Y le refresca la memoria: Desde que el presidente Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988) inventó el lema de campaña de "Renovación moral de la sociedad", las tareas que le fueron asignadas a ese elefante blanco estuvieron muy lejos de la lucha anticorrupción y muy cerca de las funciones de tapadera para los amigos y de guillotina para los enemigos del régimen en turno.

 

 

En los sexenios de Ernesto Zedillo y Vicente Fox hubo varios intentos de “darle cuello” a la mencionada dependencia, pero no prosperaron. En septiembre de 2009, Felipe Calderón quiso desaparecer del organigrama la dependencia, pero sus colaboradores más cercanos le hablaron al oído y le dijeron, palabras más palabras menos: Estás loco, Felipe, si le “das cuello”, ¿cómo vamos a tapar los últimos tres años las cochinadas que hicieron los funcionarios públicos panistas? Y entonces aquél decidió seguir solapando la corrupción.

 

 

Con estos antecedentes, el presidente Enrique Peña Nieto decidió acabar con ese  engendro. Se constituye una Comisión Nacional Anticorrupción, pero la Cámara de Diputados no la ha ratificado. En la PGR se crea la Fiscalía, pero la Cámara de Senadores aún no designa titular.

 

 

Según González de Aragón, la respuesta para acabar con el flagelo de la corrupción no estaba en la creación de los nuevos organismos, ni en la extinción de la Secretaría de la Función Pública. ¿Y entonces qué hacer Apá? Le preguntan. Lo que se requiere son acciones firmes y radicales, responde y apunta: “Las vías para acabar con la corrupción son rescatar la calidad de la educación, terminar con la complicidad y complacencia, tener valentía para cumplir con las obligaciones de gobernantes y servidores públicos y dejar de perdonar a quien merece ser castigado”. ¿Así nada más, como por arte de magia?

 

 

No, no, no. “Si México quiere ser grande debe ganar la guerra contra la mala educación, la pobreza, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, la opacidad, los sindicados corruptos, los monopolios y el abuso de los políticos”, concluyó. ¡Este sí que es iluso! Exclaman los malosos.

 

 

Agenda previa

 

Qué bonita la familia, ¡qué bonita la familia de Sedesol! Todavía no se olvidan las truchimanerías que cometió en las pasadas elecciones locales de Veracruz la troupe electoral disfrazada de Cruzada Nacional Contra el Hambre (CNCH), cuando comienza a salpicar el lodo en Nayarit, gracias a la delegada federal de la licenciada Rosario Robles en aquel estado, una damita de nombre Noemí Galindo Ponce.

 
La representante de la secretaría de Desarrollo Social tuvo a bien meter sus manitas en el proceso electoral nayarita, que se realizará el próximo domingo 6 de julio, para elegir alcaldes y diputados locales. Ofreció la “señito” Noemí todo el apoyo de la dependencia -en dinero contante y sonante- para promover el triunfo de los candidatos priistas.

 
¿Y qué ha dicho al respecto la jefa de la desvergonzada promotora del voto, que reparte recursos oficiales arrebatados a los miserables compatriotas que mueren de hambre? Lo de siempre: "Vamos a investigar y a aplicar la ley".

 
¡Ooohhh! ¡Cuánta eficiencia y prontitud! Pero no para castigar el delito electoral de su colaboradora, sino para escurrir el bulto.
Lo dicho: ¡No te preocupes, “one more time”, Rosario!