Héctor Zagal
X /IG @hzagal
(Profesor de la Facultad de Filosofía de la Univesidad Panamericana)
¿Qué tal los tamales del día de ayer? El Día de la Candelaria marca, litúrgicamente, la presentación del Niño Jesús en el templo y la purificación de María cuarenta días después de la Navidad. En la práctica, marca el final oficial del maratón Guadalupe-Reyes y el inicio de otro ritual igual de serio que involucra tamales pagados por quien sacó al Niño en la rosca. Por debajo del guiso de masa y hoja de maíz sobrevive un sincretismo de una fiesta mariana española que aterriza en calendario indígena de siembra y ofrendas de maíz.
Lo curioso es que, mientras en la CDMX el 2 de febrero huele a vaporera, en Cuba el día también está marcado en rojo, aunque con otros aromas. Allá también es fiesta de la Virgen de la Candelaria con procesiones, misas, promesas y una devoción que viajó en barco desde las Islas Canarias. Fueron los emigrantes canarios quienes llevaron consigo a “su” Candelaria al Caribe, y la entronizaron en pueblos del oriente y centro de la isla, hasta el punto de que hoy algunos hablan, con cariño, de una virgen “canario-cubana”. Sin embargo, ahí la Candelaria se ha mezclado con otras devociones como la Virgen de la Caridad del Cobre y conversan, a su modo, con un santoral afrocaribeño.
La pregunta inevitable es qué le podemos regalar, hoy, a Cuba en su Candelaria. Porque la isla no está para simbolismos abstractos. Lleva años encadenando crisis, apagones frecuentes, escasez de combustible, colas interminables para conseguir alimentos básicos. En ese contexto, México apareció desde hace más de 4 sexenios como una suerte de padrino energético .En 2024 y 2025 se estima que los despachos rondaron, de media, los 20 mil barriles diarios, entre petróleo y productos refinados. Esos embarques se presentaron como “ayuda humanitaria” frente a la crisis energética cubana.
Recientemente la presión de la nueva administración estadounidense y sus advertencias contra los países que abastezcan de petróleo a La Habana, el gobierno mexicano ha empezado a revisar la política de envíos. Se habla de embarques cancelados, de contratos en revisión, de un flujo que se reduce. Y, como compensación, la presidenta Sheinbaum ayer anunció que, por lo pronto, lo que sí saldrá hacia Cuba serán barcos de ayuda humanitaria con alimentos.
En México seguiremos discutiendo si el de rojo o el de verde, si de raja o de dulce. En la isla, quizá alguien mire al cielo, prenda su velita y piense que, de entre todos los regalos posibles, uno bastante práctico sería que volviera a fluir aquel petróleo que, hasta hace poco, llegaba desde este lado del Golfo.
