Si nadie frena los egos, no volveremos a ver la escena de 2011.
El 27 de marzo de aquel año, pasadas las nueve de la noche, aparecieron en cadena nacional los jerarcas perredista y panista para disipar la gran duda del día en la política.
-Mejor, imposible –dijo Gustavo Madero en compañía de Jesús Ortega para resumir una consulta inusual.
Los asistentes a las urnas, confirmaron ambos dirigentes, habían votado mayoritariamente por unir ambas fuerzas para enfrentar al priista Eruviel Ávila por la gubernatura del Estado de México.
No contaban con el factor Andrés Manuel López.
El tótem tabasqueño frenó aquella alianza antinatura izquierda-derecha y postuló a su escudero incondicional Alejandro Encinas al amparo del partido amarillo.
Desarmados moralmente, el PAN y el PRD fueron con candidatos propios –respectivamente Rubén Mendoza Ayala y Alejandro Encinas– con un resultado infalible:
El priista Eruviel Ávila arrasó y gobierna con pleno derecho, con una oposición debilitada y sin garantía de unidad casi seis años después de aquella frustración político-electoral.
Un PAN de escándalo y fama de corrupto
El sexenio de Eruviel Ávila ha transitado sin sobresaltos.
Y, por como se ve el panorama en víspera de su sucesión, no debiera tener mayúsculos en las votaciones de 2017.
A los hechos, pues de datos duros se trata:
La izquierda no ha logrado ponerse de acuerdo sobre la conveniencia –o inconveniencia, dicen otros– de aliarse al conservadurismo con el simple pragmatismo de vencer al PRI y a su candidato.
Al frente de esas corrientes opositoras aparecen personajes de gran peso como René Bejarano, quien tiene puesta su intención en Morena al lado de su jefe, Andrés Manuel López, y el coordinador senatorial perredista Miguel Barbosa.
No va mejor el PAN.
Ni siquiera tiene definido, y mucho menos legitimado, su comité en el Estado de México con el interino Oscar Sánchez.
Por ello, ayer el Tribunal de Constancio Carrasco ordenó, por unanimidad, abrir el proceso de renovación, registrar planillas y dar espacio para campañas.
Es decir, hacer lo no conocido en muchos ámbitos del PAN: democratizar.
Gran mérito en esta decisión tiene la senadora Laura Rojas, inmersa en una campaña contra el panismo conocido como el más corrupto del país desde hace muchos años.
Y Josefina Vázquez Mota recapacita si va
1- Si Ricardo Anaya hubiese decidido, hace un par de meses, la candidatura para el Estado de México, Josefina Vázquez Mota se habría marginado del proceso.
Hoy, el tema está bajo reflexión de su parte.
Ella es la mejor posicionada en toda la oposición, aunque atrás aparecen Francisco Gárate, Ulises Ramírez y José Luis Durán.
2- En el PRI veremos durante los próximos días el lanzamiento mediático del diputado federal Alfredo del Mazo, aunque en preferencias le anteceden el dirigente estatal Carlos Iriarte y el secretario de Gobierno, José Manzur.
3- En el reajuste del gabinete del Gobierno de la Ciudad de México tuvo una participación destacada Luis Serna, el más cercano de los colaboradores de Miguel Ángel Mancera.
