Las elecciones de Nayarit y Coahuila cambiarán de sentido.

 

 

Ya no servirán para tener el pulso adelantado de las votaciones intermedias del sexenio, para muchos la mejor calificación del partido en el gobierno de la República.

 
Esta vez las campañas han tenido un perfil muy bajo por muchas razones.

 
Ha contado la reforma política, promovida desde el centro en demérito de la soberanía de los estados, para hacer concurrir los procesos locales con los nacionales para no tener partidos y candidatos en permanente pelea.

 
Otro factor es la lejanía de las entidades convocadas a las urnas para el domingo próximo.

 
Los dos gobernadores, Roberto Sandoval en Nayarit y Rubén Moreira en Coahuila, han impulsado candidatos de su confianza y, salvo alguna rebelión electoral, retendrán la mayoría de los cargos en juego.

 
Con una constante: la baja participación ciudadana.

 
No han entusiasmado a los votantes.

 
También contará el fracaso de los dirigentes de Acción Nacional (PAN) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Gustavo Madero y Jesús Zambrano, para estrenar la reforma política con la atracción del Instituto Nacional Electoral (INE).

 
No contó siquiera el mal comportamiento cavernícola de Roberto Sandoval, quien recibió precisamente a Madero y Zambrano en un espacio abierto en Tepic rodeado de policías para intimidarlos.

 

 

DESÁNIMO DE CANDIDATOS Y ELECTORES

 

 

Al desánimo generalizado contribuyeron los propios opositores.

 
PAN y PRD van en alianza de facto en Nayarit porque no cumplieron los requisitos de ley y la autoridad electoral no autorizó candidaturas comunes ni plataformas únicas.

 
Además, los abanderados no tuvieron recursos económicos ni asesoría para hacer campañas atractivas, de gran penetración, bien estructuradas y con proyectos viables en distritos y municipios.

 
La presencia de los aparatos políticos de Gustavo Madero y Jesús Zambrano no correspondió al escándalo armado desde la Ciudad de México para presionar al INE de Lorenzo Córdova.

 
Además, sus quejas no estuvieron acompañadas de denuncias sólidas, probadas, ante las autoridades estatales y federales.
Resultado: no están en la competencia general.

 
Sin duda el domingo próximo obtendrán algunas decenas de los 211 cargos de elección en juego, pero estarán lejos de dar el campanazo con victorias apabullantes para generar esperanza a sus militantes y simpatizantes rumbo a los comicios federales de 2015.

 
Este panorama previo da entusiasmo al Partido Revolucionario Institucional (PRI), cuya dirigencia espera buena cosecha de las diputaciones de Coahuila -16 de mayoría y nueve plurinominales- y 30 legisladores -18 de mayoría, 12 plurinominales y 156 posiciones municipales.

 
Nayarit tiene una singularidad en la República: es el único estado donde los ayuntamientos se votan por persona y por demarcaciones.

 
En consecuencia, están en juego 20 presidencias municipales y 136 regidores.

 

 

SE ACABÓ EL CONSENSO Y VA LA MAYORÍA

 

 

Una vez más los priistas y sus aliados amenazan con hacer valer las mayorías en el Congreso.

 
Fracasaron los esfuerzos por lograr consensos en las leyes reglamentarias de telecomunicaciones y se convocará al extraordinario con disensos de panistas y perredistas.

 
La principal divergencia se encuentra en la normatividad sobre preponderancia, plasmada ya en la Constitución y aplicada por el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), y terminará por definirse en los plenos.

 
Los operadores del gobierno y del PRI creen haber tenido mucha paciencia en las negociaciones, pero decidieron enfrentar con votos las tácticas dilatorias de Javier Corral y demás panistas y perredistas.

 
La definición de hoy en la Comisión Permanente, la cual se apresta a convocar al periodo extraordinario -viernes y sábado en el Senado, el martes en la Cámara de Diputados-, marcará la norma de futuras reformas.

 
Apréstese para ver mayorías y no consensos en las leyes reglamentarias de la reforma energética.