Semejante muestra de unidad y entreguismo —pero no hacia sus afiliados ni hacia la justicia laboral— confirma que los charros no dejan de asombrarnos. Pasaron del cinismo y la simulación, al entreguismo y la sumisión absoluta. Un grupo de sindicatos, esos que irrisoriamente suelen llamarse "representantes de la fuerza de trabajo", lanzó un comunicado cuyo destinatario no eran sus trabajadores ni el pueblo de México, sino el despacho presidencial en Palacio Nacional.

Fue la muestra por escrito de la “lealtad incondicional” hacia el partido en el poder; significa jurar que no habrá exigencias. Es el acta de defunción de la poca autonomía obrera que les quedaba y, claro, el camino a la impunidad que a algunos les urgía conseguir.

Basta revisar la lista de firmantes para saber que suman varias condenas por enriquecimiento ilícito y desvío de recursos. La 4T sí ha hecho historia, con el caso de la protección e impunidad otorgada por López Obrador a la rata de Napoleón Gómez Urrutia, era obvio que muchos seguirían sus pasos.

Hace unas semanas, gran parte de estos sindicatos se afiliaron a Morena y con ello la verdadera lucha sindical queda en nosotros: fuimos los que levantamos la voz ante el tope a las utilidades, los que dijimos "no" al robo de las subcuentas del Infonavit, los que nos opusimos al exterminio de las horas extras, los que nos inconformamos por el alza de impuestos a productos básicos y los que no aceptamos que quitaran los fondos de las Afores a los mayores de 70 años que no habían reclamado sus recursos.

Estos líderes vendidos son los mismos que tienen lugares en el Consejo Técnico del IMSS y que nunca han exigido ni medicamentos. También varios de estos sindicatos tienen lugar en el Consejo de Administración del Infonavit y tampoco reclamaron el despojo de los 2.6 billones de pesos de las subcuenta de vivienda de las y los trabajadores.

Mientras otros redactan comunicados de apoyo político, el Frente redacta demandas. Mientras otros buscan la sonrisa de la Presidenta, nosotros buscamos la mirada del Poder Judicial y de organismos internacionales para denunciar las injusticias, los despojos y la pobreza laboral a la que nos están llevando las y los legisladores.

El Frente se ha ganado el respeto y enojo de los charros porque es claro que no somos la oposición por la oposición misma, sino que nuestra insistencia es por la búsqueda de la legalidad. El Frente no está peleado con el Gobierno; nosotros estamos comprometidos con el derecho de las y los trabajadores.

Lo que estamos viendo en 2026 no es la democratización del mundo laboral, sino una expropiación de la lucha obrera. Bajo la mentira de la “transformación”, Morena ha echado a funcionar la maquinaria del charrismo.

Se apoderaron de las siglas, mas no de los trabajadores. Es indignante ver cómo personajes que durante décadas fueron los pilares del corporativismo más rancio, hoy se presentan como los purificadores del sindicalismo.

No son más que "chapulines" vendiéndose al mejor postor, pasando por encima de las y los trabajadores.

Hay que señalarlo: estos comerciantes de trabajadores nos han colocado como la única voz opositora y defensora de la clase obrera. Mientras esas centrales obreras ahora operan como sucursales de un partido, el FRENTE se mantiene como una trinchera autónoma y, por supuesto, sólida, que seguirá dando la pelea por las y los trabajadores de México.

 

     @CarlosPavonC