Los poderosos vuelven a salir ilesos mientras las presuntas víctimas quedan relegadas al olvido. El archivo del caso de Julio Iglesias acusado de abuso sexual, no solo despierta dudas jurídicas, sino también sospechas incómodas: ¿la decisión fue realmente conforme a derecho o responde al peso de un apellido, a influencias silenciosas o a acuerdos que nunca se transparentan?

Cuando una investigación se cierra sin explicaciones claras, la justicia deja de parecer imparcial y refuerza la percepción de que, para algunos, la ley es negociable y las denuncias terminan guardadas en un cajón al que solo acceden quienes pueden pagar por la llave.

Es innecesario que Imelda Tuñón intente desprestigiar a Maribel Guardia compartiendo información que no le consta. Es cierto que Maribel también la expuso en una conferencia, pero entonces Imelda está cayendo en la misma conducta que tanto criticó: replicar acusaciones sin pruebas y alimentar una guerra mediática que solo la debilita a ella misma.

El pleito público entre Alex Bisogno y Pati Chapoy terminó de romper una relación que durante años se sostuvo en la lealtad televisiva. Alex acusa a la conductora de apropiarse del estado de salud de Daniel como si fuera patrimonio exclusivo de Ventaneando y de cruzar una línea al insinuar un presunto saqueo de la casa familiar tras la muerte del conductor. Chapoy respondió señalando supuestas omisiones en la atención a la madre de Daniel antes de fallecer, trasladando el conflicto del terreno mediático al personal, en un intercambio que expone cómo el control del relato importa más que la prudencia cuando se trata de figuras públicas. En contraste, José Emilio Levy volvió a evidenciar las heridas familiares al responder a la carta de su padre, El Pirru, dejando claro que nunca pidió dinero, solo una presencia paterna inexistente, mientras Ale Capetillo optó por el silencio respetuoso y un mensaje emotivo tras la muerte de su abuela, marcando la diferencia entre el duelo íntimo y el escándalo.

En la música, el fenómeno BTS volvió a colapsar Ticketmaster durante la preventa en CDMX, con fechas agotadas, caída del sistema y boletos revendidos hasta en 120 mil pesos, confirmando que la industria sigue tolerando abusos mientras presume récords.

En contraste, Leonardo Aguilar enfrenta una realidad opuesta al vender menos del cinco por ciento de los boletos para su único concierto en Estados Unidos, prueba de que el apellido no garantiza convocatoria.

Christian Nodal sumó otro tatuaje a su colección de símbolos personales mientras Carín León anunció La Cura Fest para impulsar cantantes mexicanos de country, apostando por diversificar el regional.

Mientras tanto surge información relacionada a doña Silvia Pinal, a quien supuestamente le bloquearon durante meses el acceso a su propio dinero por inconsistencias bancarias en huella y firma, recordando que ni la trayectoria ni el nombre blindan contra la burocracia y entonces se preguntan ¿quién firmaba por ella?

 

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