El pleito por la herencia de Joan Sebastian continúa 11 años después de su muerte, ahora en tribunales de Estados Unidos.
Joan Sebastián falleció el 13 de julio de 2015 en Teacalco, Morelos, tras luchar contra el cáncer. Dejó un legado enorme: cerca de mil canciones, alrededor de 200 propiedades, caballos, ganado y regalías millonarias. Sin testamento, abrió la puerta al caos. Se estima que su fortuna supera los 200 millones de dólares.
Tuvo ocho hijos reconocidos de distintas relaciones: Trigo Jesús y Juan Sebastián (fallecidos), José Manuel, Julián (fallecido en 2023), Zarelea, Juliana, D’Yave y Marcelia. Los nietos reclaman por sus padres difuntos. En México el proceso es lento; en EE.UU., Erika Alonso (madre de Juliana, nacida allí) inició litigios en Texas bajo el argumento de residencia de Joan. Claudia Alina Espín, su última pareja, también reclama derechos.
Los herederos viajaron a McAllen, para las audiencias. El juez destituyó a Erika Alonso como albacea y nombró a una abogada independiente. El debate: ¿residencia en Texas o en México? Esto define cómo se reparten regalías y bienes estadounidenses. La muerte de Julián complicó aún más las cosas.
El caso de Joan no es único; la falta de testamento claro genera batallas épicas: Jimi Hendrix (1970): Murió sin testamento a los 27 años. Su familia peleó durante décadas por derechos musicales y una fortuna estimada en 80 y 140 millones de dólares. Su padre ganó el control, pero tras su muerte, su hermano León disputó con la hermana adoptiva Janie. Duró más de 30 años, similar a la duración interminable de Joan.
Pablo Picasso (1973): Sin testamento, con hijos legítimos e ilegítimos. La batalla duró seis años, costó 30 millones de dólares en honorarios y dividió a la familia. Joan comparte el patrón de múltiples parejas e hijos, lo que genera reclamos de legitimidad.
Prince (2016): Murió sin testamento con un patrimonio de más de 300 millones. Más de 45 posibles herederos reclamaron; pagó decenas de millones en impuestos. Como Joan, su catálogo musical genera regalías constantes, pero la ausencia de planificación prolongó el caos.
James Brown (2006): Disputas entre familia, hijos allegados y reclamos de testamento manipulado. Duró años, con batallas por su legado musical. Joan también enfrenta acusaciones de repartos irregulares y exclusiones (como Juliana contra sus hermanos).
Jenni Rivera tuvo conflictos entre sus hijos y su hermana por el control de la herencia y empresas. Juan Gabriel enfrentó reclamos de hermanos y herederos. Estos casos muestran que artistas latinos con familias numerosas y bienes transfronterizos repiten el patrón de Joan.
El Poeta del Pueblo cantaba de amores y traiciones, pero nunca imaginó que su legado se pelearía en Texas.
Estos casos demuestran una regla: la fama cobra intereses post-mortem. Sin planificación clara, el éxito separa lo que la sangre debería unir. Mientras los Figueroa litigan por ranchos y canciones que suenan en todas las radios, los restos del cantautor descansan en México.
FACEBOOK y YOUTUBE Ana María Alvarado
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