Sí, tráfico, pero la clave es consumo
Sí, tráfico, pero la clave es consumo

No deja de ser positivo el acuerdo anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Sinaloa el fin de semana sobre el compromiso de Estados Unidos detener el contrabando de armas hacia México y a través del cual los cárteles del narcotráfico se han armado.

Pero no puede dejarse de lado el hecho de que la venta de armas es la esencia del sistema de seguridad de Estados Unidos, que el contrabando de armas ha sido considerado parte de la estructura de seguridad que encuentra salida a las armas en otras naciones para cualquier grupo que lo solicite y que la producción y venta de armas dentro del territorio americano está protegida por la segunda enmienda constitucional.

Cuando era canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubón entabló una demanda penal contra las fábricas de armas en Estados Unidos para culparlos de corresponsabilidad en la violencia que en territorio americano había afectado la vida de mexicanos inocentes. Como era de esperarse, el proceso judicial fue archivado.

La venta de armas a los cárteles es apenas uno de los puntos graves de la violencia en México. Otra parte fundamental es el hecho de que el tráfico de armas se financia con la venta de drogas. Y una más, y quizá la más importante: que la estructura del tráfico de armas en Estados Unidos está controlada por las autoridades.

Está muy bien que Estados Unidos se comprometa a controlar el contrabando de armas, pero toda la infraestructura bélica que poseen los cárteles mexicanos salió de Estados Unidos como apoyo de funcionarios, cruzaron la frontera estadounidense con el apoyo de funcionarios, entraron a la frontera mexicana con el apoyo de funcionarios y se vendieron con toda tranquilidad a los cárteles para armar a sus sicarios.

El problema central de la droga es la existencia de una estructura de cárteles del crimen organizado y el dinero multimillonario que mueven para traficar drogas y comprar complicidades oficiales.

Zona Zero

  • Los tambores de guerra se escuchan al sur del continente americano por la escalada de presiones oficiales del Gobierno de Estados Unidos amenazando con invadir militarmente a Venezuela y --en su propósito primario-- arrestar al presidente Nicolás Maduro por cargos que tienen que ver con el narcotráfico, no solo con el fraude electoral. Venezuela está armando a sus ciudadanos, pero más como acto simbólico porque es obvio que las armas y el personal improvisado nada tienen que hacer frente al poderío militar estadounidense.

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

[email protected]

www.seguridadydefensa.mx

@carlosramirezh

---30---