La fotografía de la joven tunecina Amina Tyler, donde aparece desnuda de la cintura hacia arriba con la frase escrita sobre su torso: “Mi cuerpo es mío y no representa el honor de nadie”, en apoyo al movimiento feminista ucraniano Femen, quienes se caracterizan por manifestarse políticamente contra el turismo sexual con su pechos desnudos, ha dado la vuelta al mundo en las últimas semanas causando un sinnúmero de reacciones.

Una de las más relevantes que consiguió que mujeres a nivel global se fotografiaran en topless en apoyo a Amina es la condena del clérigo Adel Almi, quien condenó a la joven a 80 y 100 latigazos, y a la lapidación hasta la muerte.

 

La frase dada a conocer a través de Assabah News se elevó a la categoría de fatwa, que es un pronunciamiento religioso islámico de condena a muerte lo cual generó que páginas como Change.org crearan peticiones donde se recogían firmas para que el Gobierno tunecino impidiese la pena de muerte de Amina, pese a que en ese país no existe oficialmente.

 

amina

 

De un momento a otro la imagen de Amina generó una poderosa ola de apoyo al hacer un llamado a las mujeres a ser propietarias de sus propios cuerpos. Sin embargo muchas de las reacciones a partir de la condena del clérigo musulmán dieron pie a comentarios xenófobos, racistas e islamófobos en que se llegó a generalizar el que todos los habitantes de los países árabes tienen actitudes medievales con las mujeres.

 

Túnez, cuna de la primavera árabe es una república democrática laica, de las más avanzadas en derechos de las mujeres del mundo árabe. Esto debido a que el Código del Estatuto Personal (1956) instaurado después de que Túnez accediera a la independencia establece la prohibición de la poligamia, la instauración del matrimonio monógamo, la supresión del repudio y la instauración del divorcio legal.

 

Aunque sin renunciar totalmente al derecho islámico clásico, como en el caso de la pervivencia del derecho de los hombres a heredar el doble cuando concurren con una o más mujeres con el mismo grado de parentesco, se han logrado avances para las mujeres.

 

Fue décadas después, durante la revolución tunecina, que tuvo lugar entre diciembre de 2010 y enero de 2011, que las mujeres participaron más constantemente en manifestaciones, huelgas y como portavoces del cambio político a través de los medios disponibles como fueron las redes sociales.

 

En el cambiante panorama político que siguió a la revolución tunecina, las feministas laicas de Túnez, han temido que el actual grupo político gobernante Ennahda, que es de ideología islamista tire los avances en materia de derechos para las mujeres, que se han logrado desde la década de los 50 del siglo XX. Aunque Ennahda apoya abiertamente el Código del Estatuto Personal, sus críticos acusan al partido de un "doble discurso", pues temen que impongan, el estricto código legal del Islam,  la sharia.

 

Es así que la convocatoria de Femen a que todas las mujeres participen este 4 de abril en una "Yihad topless" (guerra santa en topless) cerca de las embajadas de Túnez en sus ciudades de origen contra la posibilidad de lapidación a Amina, con el lema "Nuestros pechos son más poderosos que las piedras del Islam", podría llevar a una confusión en que ipso facto se vincule islamismo con barbarismo, violencia y discriminación, sin dejar de lado la importancia de la labor activista tanto de Femen como de Amina al denunciar la opresión a que se ven sujetas las mujeres de todo el mundo.