Más allá de amistades, el excomisionado Nacional de Migración, Francisco Garduño Yáñez, realizó un trabajo de forma discreta y efectiva, de tal forma que fueron pocos los reclamos, comparados con lo que se esperaba: dio un viraje radical a la política migratoria y pasó de una nación que sólo hacía una labor de acompañamiento a quienes atravesaban por su territorio, a una que los persigue.

Sus servicios no son menores. Apenas en noviembre de 2018, los cuadros más cercanos a Andrés Manuel López Obrador —quien acababa de ganar la elección presidencial— recibieron con mariachis, agua caliente para bañarse y hasta antojitos mexicanos a la caravana migrante que se dirigía a la frontera norte.

Medio año después de que algunos de los principales liderazgos de Morena instalaron un albergue en la Ciudad Deportiva de la Magdalena Mixhuca, en la alcaldía Iztacalco, las presiones de Donald Trump para contener el flujo migratorio se intensificaron y justo en mayo lanzó su amenaza de aplicar aranceles comerciales si no se contenían las caravanas.

¿Cómo olvidar esas escenas que parecían invitar a los migrantes a dejar su país y venir a México, con exageradas muestras de cariño y bienvenida? El show se había hecho para criticar los primeros intentos del Gobierno de Enrique Peña Nieto de detener los ríos de migrantes.

Lo contrario era darle vuelta a esas imágenes y contradecir la postura con la que se había hecho el montaje de bienvenida a los migrantes. Y ese “sapo” se lo “comió” Garduño, nombrado en junio… y a partir de ahí se dio un viraje hasta llegar a una política sin precedentes en México, que no solo contenía, sino que perseguía migrantes.

Aceptar el encargo cuya justificación era evitar un conflicto con Estados Unidos, requería de alguien sin empacho en la gestión punitiva y Garduño, con un perfil forjado no en el derecho internacional o en los derechos humanos, sino en el control del sistema penitenciario federal, se convirtió en el hombre ideal para esa tarea.

Bajo su mando, la contención migratoria dejó de ser una política de acompañamiento y libre tránsito para transformarse en un despliegue de hacinamiento, retenes y estancias convertidas en cárceles de facto; redujo el flujo hacia EU de forma tan inmediata que muy pronto, en septiembre de ese año, la nueva política recibió un reconocimiento de Donald Trump.

Y el Gobierno ha sido generoso con ese hombre que instrumentó esa nueva política migratoria. Hasta la fecha, trabaja en el sector público a pesar de ser uno de los responsables de la muerte de 40 migrantes hacinados en instalaciones del Instituto Nacional de Migración e incluso, el pasado 1 de septiembre, no se llevó a cabo la audiencia relacionada con el caso porque pidió que fuera a distancia.

 

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Vienen más candidaturas

A algunos de los cuadros morenistas que no alcanzaron una de las 17 coordinaciones estatales de la Defensa de la Transformación, se les verá en las próximas semanas como coordinadores municipales o distritales… Hay cientos de espacios, que son candidaturas de facto (que no ve el INE, por cierto) que calmarán a los inconformes.

 

    @chimalhuacano