La Basílica de Guadalupe, unos de los lugares en donde la transparencia debería de ser uno de los mandamientos, vive un episodio de opacidad y duda, que tiene que ver con la destitución, ausencia temporal y restitución del rector Efraín Hernández Díaz, en medio de acusaciones de presunto mal manejo de recursos y una investigación cuyo resultado solo conocen muy pocos… si es que existe.
El Domingo de Pentecostés fue clave para esta historia: El 24 de mayo –hace una semana y media– el rector apareció junto con el arzobispo primado Carlos Aguiar Retes en la ceremonia principal, pero con la sonora ausencia de los miembros del Cabildo de Guadalupe que habían denunciado mediante una carta supuestos malos manejos en la Basílica, a pesar de que una de las características de esta celebración es la presencia de sus miembros.
Hay quienes ven en la reinstalación del rector una muestra de fortaleza de Carlos Aguiar Retes, pues Hernández Díaz ha sido una persona cercana a él desde hace años, al menos desde 2018 cuando lo nombró al frente de la Parroquia de Santa María de Guadalupe “Capuchinas”, dentro del complejo Guadalupano. Tal vez sea así, pero también ha provocado inconformidad en un sector de la élite católica, entre ellos en miembros del Venerable Cabildo de Guadalupe, porque hasta ahora no se conocen los resultados de esas pesquisas.
Los vacíos de información se han llenado con especulaciones que pasan por una supuesta denuncia ante la Fiscalía General de la República por lavado de dinero. Aunque esta columna no encontró evidencia de esa denuncia en la misma FGR, se menciona para dimensionar el tipo de enojo dentro de la curia católica.
En este contexto, el posteo de un artículo que habla de la corrupción en los religiosos y menciona el caso de la Basílica de Guadalupe, y su rector, fue presuntamente reposteado por un exdeán de Catedral, detonando un debate interno.
Según el texto del Centro Católico Multimedial supuestamente reposteado por el padre Ricardo Valenzuela, con la reinstalación del rector, lo cual se comunicó al Cabildo verbalmente, se busca cerrar un capítulo que el propio arzobispo abrió en septiembre de 2025, cuando fue removido en medio de acusaciones de presuntas irregularidades graves en la gestión pastoral y administrativa.
Efraín Hernández llegó a la rectoría en septiembre de 2023 y desde ese momento se observó la inconformidad de algunos de sus compañeros del Cabildo, ya que, a diferencia de otros miembros con larga trayectoria, él llevaba apenas tres años. Desde ese momento fue señalado como uno de los preferidos, entre otras cosas, por la cantidad de recursos que ingresaba a las arcas de la Basílica, desde la parroquia “Capuchinas”.
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Maestros violentos
Violencia y magisterio es una contradicción. Los maestros de la CNTE han demolido la imagen de lo que debe ser un profesor: representantes de la enseñanza, el conocimiento y la civilidad… En este conflicto los argumentos y la palabra han sido derrotados; ojalá y la ley no ceda.
@chimalhuacano
