Los comicios de este año en Coahuila serán un laboratorio electoral rumbo a 2027, cuando se disputen 17 gubernaturas, más que por la prueba piloto de una urna electrónica, por la intensidad del uso de la Inteligencia Artificial (IA) Generativa en las campañas electorales.

El nuevo campo de batalla electoral, en el que los políticos han comenzado a enfocarse ahora son los llamados ecosistemas digitales, un territorio virtual que va más allá de una red social, y que incluye algoritmos y la conexión de diversas redes para difundir mensajes, algunos de ellos construidos de forma artificial –conocidos como contenidos sintéticos–, con IA Generativa.

El proceso de Coahuila, en donde se renovará el Congreso local, a diferencia de los últimos comicios que se han vivido en México, se dará de lleno en un momento en que la IA Generativa está a la mano de casi cualquier persona, y también de equipos y asesores de políticos sin ética, por lo que existe el riesgo latente de que los videos, fotos y audios falsos, se multipliquen.

Este tipo de inteligencia artificial puede fabricar el rostro de un candidato o clonar la voz para difundir un mensaje totalmente falso pero tan parecido a la realidad que puede engañar y manipular a un grupo de votantes a través de archivos conocidos como deepfake, que van más allá de los simples fotomontajes o alteraciones de videos, ya que se trata de archivos que buscan suplantar y hasta sustituir la realidad con imágenes y audios que nunca existieron.

Por eso habrá que vigilar de cerca cómo se utiliza este tipo de tecnología en el proceso  inmediato, para contenerla o crear herramientas e instrumentar leyes que ayuden a combatir a los nuevos “mapaches cibernéticos”, los cuales ya no se ensucian las manos robando urnas y boletas, sino que pueden sembrar caos y descarrilar una elección con un algoritmo de IA Generativa sentados frente a una computadora.

Solo con echar un vistazo a TikTok podemos darnos cuenta de que los deepfake han proliferado, difundiendo mensajes falsos y hasta denigrando a partidos políticos, aunque no están centrados en elecciones próximas.

El Dr. Kasun Amarasinghe, investigador de la Universidad Carnegie Mellon y experto en IA, señala que la clave de la confianza en la era digital no está en prohibir la tecnología, sino en la capacidad de los sistemas para ser transparentes y rendir cuentas sobre cómo y por qué se genera la información que se consume. En este contexto propone el uso de una “etiqueta nutricional” de IA, que al igual que las etiquetas de los alimentos que nos indican el exceso de sodio, o azúcares, esta etiqueta nos informe qué estamos consumiendo, si se trata de un video real o realizado con IA, por ejemplo.

En México, la Suprema Corte, resolvió en agosto de 2025 que las “obras” realizadas con IA no se pueden registrar como Derecho de Autor, lo que da pauta a establecer una diferencia legal entre un contenido realizado por una persona o una IA, lo que podría utilizarse como uno de los sustentos para establecer como obligatorias estas “etiquetas nutricionales” o, como ya sugieren algunas personas metidas en el mundo de la Inteligencia Artificial, “etiquetas de honestidad”.

 

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    @chimalhuacano