El secuestro de la periodista Roxana Berenice Guzmán, extraída de su casa por sujetos armados, cuya grabación se difundió en redes sociales, cumplió cinco días el pasado 7 de junio, precisamente un día institucionalizado en México como el Día de la Libertad de Expresión.
Ayer no hubo referencias a ella más que el grito de algunos compañeros y familiares que han exigido al Gobierno de Veracruz y al de México, la exigencia de que aparezca con vida. Sus padres se acercaron a la Presidenta el viernes en Coatzacoalcos y Claudia Sheinbaum anunció que ya había un operativo para encontrarla, lo importante en estos momentos.
Veracruz es el estado de México más peligroso para ejercer el periodismo, de acuerdo con la organización Artículo 19, que de 2000 a la fecha han documentado 32 asesinatos de periodistas de los 176 registrados en todo el país en ese mismo lapso, se llevó a cabo un evento para conmemorar la efeméride, a donde acudió como invitado el funcionario federal Jenaro Villamil. Y no. No hubo un pronunciamiento para exigir su aparición.
Durante los gobiernos priistas, el 7 de junio se aprovechaba para agradecer al Gobierno en turno que garantizara la libertad de expresión, mientras, los convenios publicitarios con lógica lopezportillista de “no pago para que me peguen” se daban, en algunos casos de manera tácita, y en otros de manera explícita. Porque aunque se hablaba de libertad de expresión había temas o instituciones que no se tocaban por cualquiera.
Y digo por cualquiera porque había excepciones y algunos periodistas críticos lograban incomodar al poder: En su libro, El imperio de Salinas, Julio Scherer nos describe como el expresidente le reclamó aquella portada en la que salía devastado tras el asesinato del candidato Luis Donaldo Colosio Murrieta. Manuel Buendía un periodista crítico del poder fue asesinado en 1984, ya durante el Gobierno de Miguel de la Madrid.
En 2017, cuando ya era presidente Enrique Peña Nieto, gobernador –entonces panista– de Chihuahua, el ahora senador de la 4T Javier Corral, fue asesinada Miroslava Breach, una periodista que había denunciado presuntas ligas del crimen organizado con grupos políticos locales.
Son solo tres casos casos que cito porque a pesar de que en el discurso de libertad de expresión, había periodistas que eran presionados, perseguidos y asesinados por sus publicaciones…
Tal vez para algunos periodistas, específicamente quienes han cuestionado los cacicazgos y los vínculos de la política con el crimen organizado, nunca significó demasiado el 7 de junio ni esos encuentros entre el poder político y los propietarios y directivos de medios de información que hablaban de una supuesta libertad de expresión plena. Pero había otros que aprovechaban ese día para recordar el compromiso que como periodista se tiene con la verdad. Ayer, en Veracruz, el acto en el que participó Villamil, alcanzó ese tufo de los eventos priistas y panistas, hasta que algunos representantes de los medios protestaron y exigieron la aparición de Roxana Berenice.
#LoboSapiensSapiens
Tres, dos, uno
Tic-toc- Tic-toc… Las manecillas del reloj avanzan y el tiempo para la inauguración del Mundial está a tres días. Las protestas siguen y las obras no concluyen.
@chimalhuacano
