En 1987 el entonces gobernador de Sinaloa, Francisco Labastida Ochoa, intentó un acuerdo con radiodifusores para no pasar al aire temas que glorifican a los capos del narcotráfico e idealizan al crimen organizado. Han pasado 39 años desde este intento de contener la difusión masiva de los narcocorridos.
En 1993, casi al terminar el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, Teresa Jardí, delegada de la PGR en Chihuahua, también intentó buscar un acuerdo en la entidad para que las radiodifusoras dejaran de programar esos temas, con el argumento de que alimentaban la subcultura del narcotráfico y la violencia por imitación, pero en ambos casos no hubo éxito. Ganó el mercado, las ganancias que dejan esos temas no pudieron ser detenidas con acuerdos que rayaban en el campo de la ética.
El debate sigue vigente en 2026: hay intentos de prohibición que son calificados por los defensores de esos temas musicales como actos de censura, mientras los argumentos de los críticos van del impacto en la cultura a la idealización del narcotráfico. Aunque hay una arista que no se contemplaba en aquel lejano 1987 o en 1993: el lavado de dinero, con lo que se pasaría del campo de la ética al del probable delito.
En marzo de 2025 Gerardo Ortiz un cantante de narcocorridos e impulsor del Movimiento Alterado se declaró culpable de lavado de dinero en favor del Cártel Jalisco Nueva Generación, cuyo líder fue abatido por el Ejército de México el pasado domingo 22 de febrero. Por un acuerdo millonario y a cambio de información libró la cárcel, pero sí se declaró culpable.
El caso del excandidato a gobernador de PVEM-PT, al gobierno de Guerrero, el empresario Pedro Segura, que entonó una canción que presuntamente hacía homenaje al Mencho, a pesar de que el grupo Los Alegres del Barranco no querían tocarla, reaviva el debate… Más, cuando después de ser criticado amenazó al periodista Carlos Loret de Mola.
Actualmente en las plataformas de música y videos se tiene acceso sin ninguna restricción al contenido de este tipo de canciones o videos, al tiempo que, por ejemplo, este fin de semana se hacían homenajes y se lloraba a elementos de las fuerzas federales que cayeron en combate contra miembros del narco, vanagloriados en estos corridos.
La producción y difusión de la épica del narcotráfico da ganancias millonarias a la industria, por lo que sería imposible que un tema ético pueda ser detenido con multas. Y en el caso de Gerardo Ortiz el tema va más allá, pues aún reconociendo que lavó dinero para el CJNG, sus temas siguen disponibles en Spotify, y pueden escucharse con solo un clic temas como El M, dedicado a El Mencho o El 09.
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Impuesto a los narcocorridos
Una posible medida ante el crecimiento de la industria del narcocorrido, más que una multa, es la aplicación de un impuesto a sus productores y difusores, cuyos recursos podrían ser destinados a los gastos que genera el combate al crimen organizado, y a programas enfocados en reforzar el tejido social. Parte del gravamen debería financiar una campaña que muestre cómo, mientras se corean narcocorridos en palenques y cantinas, o hasta en fiestas de plazas públicas, en alguna entidad se velan a los soldados o elementos de las fuerzas federales, caídos por las balas de los narcos.
@chimalhuacano
