En las redes sociales hay un fenómeno llamado Catfish, gente que mediante engaños se hace pasar por alguien que no es, con el fin de sacar provecho, así lo conocen las nuevas generaciones, pero esta práctica siempre ha existido, en el sector minero tenemos a uno que igual ha estafado en persona que en la web, y se llama Napoleón Gómez Urrutia, conocido como Napillo.
Lo único real en su historia es que es hijo de quien fuera el líder sindical de los mineros, Napoleón Gómez Sada; de ahí Napillo se autoadjudicó la silla de su padre mediante una elección amañada y carente de democracia; es así como se proclamó líder obrero, minero, trabajador, sindicalista y hasta especialista en minas, una historia que se sostiene de alfileres.
Nunca trabajó en una mina y empezó a cotizar al IMSS al ocupar la secretaría general, antes no hay registro, por más que se busque en archivos físicos o digitales no hay documento previo. Sin ser minero la autoridad avaló dicho fraude, le dieron la toma de nota que le permitió no solo adueñarse del sindicato minero, sino de las arcas, de los puestos sindicales y de todos los inmuebles.
Vive de las farsas. Los trabajadores acuden al IMSS a pesar del mal servicio, no hay operaciones oportunas, ni consultas de especialidad, en algunas clínicas ni aspirinas, pero Napillo como siempre ajeno, lanzó por redes sociales una guía con los derechos que se tienen al pertenecer al IMSS, curioso, nunca pone un teléfono de quejas o de denuncia ante la falta de atención.
Habla de seguridad social y beneficios que nunca ha utilizado, quizá por eso no se ha ido del sindicato, en una de esas no sabe cómo pensionarse. Promociona los servicios del Instituto como si fueran sus logros, cuando llevan décadas operando.
El sindicato minero siempre ha guardado silencio ante la falta de atención médica, nunca ha exigido servicios dignos a pesar de que ocupa un lugar en el Consejo Técnico del IMSS, con ello Napillo puede hacer llegar de manera directa denuncias y por supuesto pugnar por verdaderos servicios de salud. ¿Por qué nunca ha cuestionado cómo se gastan los recursos del IMSS?, ¿cómo se emplean las cuotas?, ¿porque no hay medicamentos, insumos?, ¿por qué no hay lo básico?
Napillo y su sindicato mantienen el puesto en el Consejo Técnico, pero no por compromiso, sino porque recibe una jugosa tajada de dinero solo por formar parte, recursos que se debieran emplear en la compra de medicamentos o vacunas que tanta falta hacen.
La salud de los trabajadores, dicen, puede esperar. Napillo no se atiende en el Instituto, modificó los estatutos del sindicato para que él, su familia, incluyendo nietos y algunos dicen que hasta nueras, gocen de un seguro médico a cargo de las cuotas sindicales.
Napillo navega entre mentiras, dice que tiene un millón de afiliados en su nueva central, números que también inventa, ni siquiera logró juntar un contingente numeroso para la marcha del Presidente, pura farsa, pura mentira, así se mueve en todos los niveles.
Sigue construyendo su historia entre mentiras y simulaciones que propaga en las redes sociales, no es minero y no es trabajador, pero se hace pasar por ello para sacar en todo momento ventaja económica.
Los papás de las nuevas generaciones de mineras y mineros conocen las mentiras de Napillo, las vivieron y saben del “sindicalismo fraude” que practica. Ya decía el Presidente: “Benditas redes sociales”, y sí, los jóvenes conocen estas historias, se han documentado, basta buscar tan solo un poco en la web para ubicar a Napillo, la antítesis de la democracia y liderazgo sindical.
@CarlosPavonC
