La imagen es espeluznante. Macabra. Y apareció en plena Ciudad de México:
Un hombre colgando de un puente en Iztapalapa...; todo él con vendas sobre su ropa, como si lo hubieran disfrazado de momia para una fiesta de Halloween, y el rostro tapado por una máscara negra.
El cuerpo –torturado y con dos tiros– fue visto hacia las cuatro de la mañana en el Puente de la Concordia en Iztapalapa. No muy lejos de él, había un mensaje del cual no trascendió su contenido.
Las alertas capitalinas resonaron de nueva cuenta. Nos erizaron la piel. Los ciudadanos miramos horrorizados las fotografías de aquella momia colgante.
Si de por sí –entre los que habitamos la capital del país– percibimos desde hace tiempo que el crimen organizado ha alcanzado al Distrito Federal, esta escena digna del más macabro terror vino a sumarse, si no es que a corroborar, nuestros temores.
¿Se trata de Los Zetas? Es lo que asume Isabel Miranda de Wallace, presidenta de Alto al Secuestro (de por sí, las escenas de cuerpos colgados bajo puentes han sido signo distintivo de Los Zetas en distintas partes del país).
Según la información que maneja la activista y ex candidata del PAN al gobierno del Distrito Federal, Los Zetas tienen presencia en todo el DF y no sólo en algunas zonas o colonias.
“Yo en lo particular he atendido casos, incluso de personas muy cercanas a mí que han tenido que cerrar negocios porque los han tenido extorsionando, les mandan fotos…”, refiere.
Pero “por decreto”, eso no existe aquí, acusa Wallace. Y efectivamente, el jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, apunta de entrada hacia otros rumbos.

En sus primeras declaraciones sobre la aparición del colgado disfrazado de momia, anuncia que ya giró instrucciones a la Secretaría de Seguridad para blindar los límites de la Ciudad de México:
“Esa es mi insistencia, que sigamos poniendo puntos de revisión en las zonas de frontera. Yo creo que la Ciudad de México tiene muchos puntos contacto donde tenemos que seguir redoblando esfuerzos…”, dice.
Luego recuerda que “lo de los decapitados del aeropuerto fue mucho más fuerte”.
Seguramente lo dice con intención de tranquilizar. Pero resulta peor. Poco nos falta para integrar toda una galería del horror en la mismísima capital del país.
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LOS GRINGOS NOS CASTIGAN.- La explicación la dio Mark Toner, vocero del Departamento de Estado: El gobierno (de Estados Unidos) “no pudo confirmar” que México cumpliera, en el ejercicio 2014, con las expectativas en materia de derechos humanos.
Por lo tanto, no envió al Congreso un reporte al respecto. Y eso tiene repercusiones.
El castigo del gobierno estadunidense es más significativo en términos políticos que económicos, aunque éste se refleja de entrada en el bloqueo de parte de la ayuda que da a México para el combate al narcotráfico a través de la Iniciativa Mérida: la retención de 15% de algunas de las partidas del acuerdo.
De los 148 millones de dólares reservados este año para la Iniciativa Mérida, cinco han sido “reprogramados” y destinados al “apoyo de erradicación de coca en Perú”, confirmaron fuentes oficiales tanto a The Washington Post como al diario El País.
Los sucesos que más influyeron en la decisión del Departamento de Estado fueron: La desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa y las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya a manos del Ejército mexicano.
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FIDEL ASUME COMO CÓNSUL.- Podrán criticarlo todo lo que quieran –incluidos los medios de prensa españoles–, a fin de cuentas nada de eso le impidió ayer a Fidel Herrera Beltrán tomar posesión del consulado mexicano en Barcelona.
A las nueve de la mañana en punto, el ex gobernador veracruzano estaba ya en sus oficinas en el castillo de Bonanova. Subió una fotografía al Facebook de su nuevo despacho. Se le ve, claro, al lado de una fotografía del presidente Enrique Peña Nieto y de la bandera mexicana.
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GEMAS: Obsequio del presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya: “Por el bien de los colimenses, de las instituciones y de la democracia, debe hacerse justicia y anularse la elección”.
