En la CDMX no basta con tener dinero.

 

Si no traes cambio es como si no trajeras nada. Y si traes puros centavos, o te ponen cara o no te los aceptan.

 

En algunos negocios uno se topa con letreros que te advierten, prácticamente, que tu dinero no vale: “En este establecimiento no se aceptan billetes de 500 ni de 1000 pesos”.

 

Y si uno se quiere subir al Metro y pagar con uno de a 500, no lo podrá hacer.

 

Uno no sólo se encuentra con una cara molesta del otro lado del vidrio, en la taquilla, sino que hasta un regaño se busca.

 

Y por el contrario, si a uno se le ocurre pagar con centavos: monedas de 10, 20, o hasta 50, no falta quien detenga molesto la transacción con un: “Así déjelo” o “se me van a romper las bolsas”.

 

Todo un lío.

 

Por comodidad, los mexicanos, especialmente los capitalinos nos hemos acostumbrado a esas situaciones. Pero sabían que legalmente un establecimiento no puede negarse a aceptar ni los centavitos, ni los billetotes.

 

A no ser porque haya indicios de que el billete es falso.

 

De acuerdo con el Código de Comercio y la Ley Monetaria de los Estados Unidos Mexicanos, un establecimiento mercantil está obligado a recibir en un pago hasta 100 monedas de la misma denominación.

 

Es más, existe un acuerdo entre la Profeco y el Banco de México para garantizar que esta ley se cumpla.

 

Si un banco no te quiere recibirle monedas o billetes de circulación actual, hay que denunciarlo al Banco de México (01800 226 9466 o al correo electrónico dinero@banxico.org.mx).

 

Y si fue un establecimiento el que incurrió en esa falta, puede denunciarlo a los mismos teléfonos o al mismo correo electrónico, para que el Banxico lo canalice a Profeco.

 

Cualquier duda sobre este tema, se puede consultar la página electrónica del Banco de México en el apartado billetes y monedas.

 

De los pequeños establecimientos se entiende, porque no siempre tienen cambio. Pero de las grandes empresas e, incluso, del Metro, habría que denunciar el hecho.

 

Las moneditas

 

El problema del rechazo a las monedas de 10, 20 y 50 centavos es tan grande, porque impactan en el dinero circulante, que el Bando de México pronto iniciará una campaña para que la gente saque de sus ceniceros, sus centavitos.

 

El mismo Banco de México estima que en cada casa, en algún rincón, los mexicanos tienen guardadas 280 monedas de esta denominación.

 

Según el Bando de México, si estas monedas se usaran, seguramente sería mucho menor la cantidad de monedas que se tendrían que acuñar para que circulen.

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