Ricky Martin se divorcia
Ricky Martin se divorcia

Maite Perroni terminó en el centro de una discusión que lleva años normalizando: la violencia digital contra las mujeres en el espectáculo. Las críticas que recibió por su apariencia demostraron que, pese a su trayectoria sólida, el escrutinio sigue recayendo en el cuerpo antes que en el trabajo.

Por eso su video, que ya supera los 30 millones de reproducciones, no fue una simple respuesta, sino un reclamo frontal a una audiencia que todavía cree tener licencia para opinar sobre el peso ajeno como si eso definiera el valor de una mujer.

Maite mencionó que pesaba 72 kilos, pero dejó claro que ella, y cualquiera, es mucho más que una cifra usada como arma arrojadiza. El problema es que la industria fomenta ese ciclo: se aplaude el talento, pero se viraliza la talla.

Y mientras se discute si luce más o menos delgada, nadie cuestiona a quienes alimentan el hostigamiento que hoy afecta también a los jóvenes, moldeando percepciones irreales y dañinas.

Lo más alarmante es que el ataque no surgió de un sector marginal, sino de usuarios que siguen páginas de entretenimiento como si eso les otorgara derecho a dictar estándares imposibles; Maite solo puso el espejo frente a una audiencia que no quiere admitir cuánto daño causa.

En paralelo, Cazzu habló al salir del país y, lejos de la narrativa de evasión, respondió todas las preguntas de la prensa. Dijo que ella y Belinda tienen más en común que un ex, recordando que la competencia entre mujeres suele fabricarse desde afuera. Su comentario fue un revés elegante para quienes insisten en enfrentar figuras femeninas, una dinámica que también alimenta la violencia digital: primero comparan, luego atacan. Mientras unas reciben insultos por su apariencia, otras deben explicar por qué a fuerzas tienen que encontrarse y hacer una canción por ser exnovias de Christian Nodal.

En un tono completamente distinto, Itatí Cantoral tomó con humor la imitación de Omar Chaparro cantando La Guadalupana. Sin convertirlo en escándalo, siguió concentrada en su participación en Mentiras el Musical, recordando que no todo debe resolverse con polémica, y que a veces una reacción ligera desactiva lo que otros pretenden inflar.

El fin de semana también dejó movimiento en la escena urbana: el Flow Fest se realizó con gran éxito, reuniendo a Don Omar, J Balvin, Wisin, propuestas del reguetón mexa y hasta un momento emotivo con Bellakath quebrándose en el escenario. Un contraste evidente entre lo que en México se celebra masivamente y lo que en redes se convierte en blanco de agresiones gratuitas, como si convivieran dos industrias paralelas: la del espectáculo real y la del ataque digital constante.