Enrique Peña Nieto va por el quinto presidente electo del PRI –el séptimo si contamos los interinatos– desde que tiene influencia preponderante en el partido.
Comenzó con el ex gobernador de Coahuila, Humberto Moreira –electo el 4 de marzo de 2011–, con la intención de que le manejara la campaña presidencial.
Pero Moreira no tardó mucho en caer. Renunció el 2 de diciembre de 2011 (llevaba ocho meses al frente del tricolor), bajo un alud de críticas y acusaciones por el uso de documentos apócrifos en el endeudamiento de su estado cuando fue gobernador.
Le sucedió Pedro Joaquín Coldwell, entonces senador y cercano al grupo de Manlio Fabio Beltrones. El ex gobernador de Quintana Roo se manejó con profesionalismo –y prudencia– durante su etapa al frente de los priistas, lo que le permitió acceder al gabinete. Renunció el 30 de noviembre de 2012 para acceder a la Secretaría de Energía.
El tercero –o cuarto, si es que contáramos los interinatos de seis y 11 días de Cristina Díaz– en ocupar la oficina de Insurgentes Norte fue César Camacho Quiroz. Él sí no sólo peñista, sino miembro del compacto grupo mexiquense que acompañaría a Peña Nieto en su arribo a Los Pinos.
Cuarto en el bate, Manlio Fabio Beltrones. Su arribo a la presidencia del PRI no fue precisamente porque a Peña Nieto le encantara la idea de que el sonorense tomara las riendas del partido, sino porque se vio obligado a ello ante el rechazo –rebelión– de los priistas a la carta del mexiquense: Aurelio Nuño.
Beltrones renunció el 20 de junio pasado, luego de la debacle que sufrió el Revolucionario Institucional en las elecciones del 5 de junio. No le quedaba de otra ante la magnitud de las derrotas: siete gubernaturas, incluida Veracruz, la joya de la corona.
Actualmente, como interina, está Carolina Monroy. Cabildeó para quedarse hasta marzo de 2019 –cuando concluía la gestión de Beltrones–. A los priistas se les pusieron los pelos de punta. Desde Los Pinos la pusieron en su lugar y reculó. Ahora –uff– la prima de Peña se mueve para ser gobernadora del Estado de México.
Mientras tanto, el priismo está tenso, aguantando la respiración.
Quien llegue al partido, indican fuentes del tricolor, manejará seguramente la campaña presidencial del Ungido, diría el añorado periodista Fidel Samaniego.
“Dicen que el Presidente está al cien en el tema; que es toda una estrategia completa con vistas a la decisión para el 18”, refieren priistas conocedores del tema.
Los favoritos.- Cada quien trae sus nombres –y digamos que no son pocos–, pero hay dos personajes cuyos nombres resuenan con mayor fuerza: el del diputado yucateco Jorge Carlos Ramírez Marín y el del ex gobernador de Querétaro y hoy secretario de Agricultura, José Calzada Rovirosa.
Con menos fuerza, pero también entre las figuras que citan los propios priistas, están la yucateca Ivonne Ortega, el sinaloense Enrique Jackson, el duranguense Ismael Hernández y el de Quintana Roo, Joaquín Hendricks.
Gemas: obsequio de Barack Obama a Enrique Peña Nieto: “Me preocupo por la gente pobre…y por los trabajadores… Y creo que debemos tener un sistema de impuestos que sea justo. Supongo que eso me hace un populista”.
