El Partido Verde Ecologista tiene miedo.

 

Miedo de que sus amagos de no acompañar la reforma electoral no sirvan para mantener sus privilegios; miedo a que la actual administración no respete los pactos que hicieron con López Obrador.

 

No le hallan la cuadratura al círculo y ayer quedó confirmado.

A diferencia de lo que pasó con el PT y su dueño, Alberto Anaya, la dirigencia del Verde se reunió también con la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, pero, a decir de la presidenta formal del Verde (la real ya sabemos quién la tiene), Karen Castrejón, no hubo acuerdos.

 

No los hubo, porque los amagos del Verde colmaron la paciencia de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien en confianza con su círculo cercano, cuando le comentaron que los verdes dijeron que podrían romper la alianza con Morena en el Congreso, habría dicho, “quiero ver que se atrevan’’.

 

Desde luego que la dirigencia del Verde, por muy compadres que sean de algunos pesos pesados de Morena, no son santos de la devoción presidencial.

 

Manuel Velasco no ha sido el interlocutor que se esperaba con el gobierno y quienes han salido a declarar en contra de lo que se conoce de la reforma electoral (que no está terminada ni presentada), han exhibido un tacto de elefante.

 

No pueden condicionar a la Presidenta a un diálogo con el interlocutor que ellos quieran o decidan; no pueden vetar, porque no les cae bien, a ningún personaje que la Presidenta pudiera designar para encabezar primero los cabildeos y después las negociaciones formales de la reforma.

 

Los verdes no han medido que su carga más alta para negociar no se compara, de ninguna forma, con la carta (y el poder) presidencial.

El mensaje es claro: Verdes, ¿quieren jugar a las vencidas contra el aparato?

En el discurso, Sheinbaum y Ricardo Monreal han sido conciliadores, pero a la hora de la negociación, no se tentarán su guinda corazón

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Aunque el gobierno siga insistiendo que las presiones de Estados Unidos nos hacen lo que el viento a Juárez, ayer nuevamente fueron entregados 37 delincuentes de alto perfil a la justicia del país vecino.

 

Se trata de capos no hace mucho detenidos y de otros que ya tenían algún tiempo en la cárcel pero cuyo juicio no había concluido.

 

No hubo, como en las entregas anteriores, una petición expresa del gobierno estadounidense, sino que se invocó nuevamente la Ley de

Seguridad Nacional para justificar el que ni siquiera se hubiera iniciado o completado el juicio de extradición.

 

Habrá quién cuestione la medida, pero la realidad es que desde las cárceles estadounidenses no podrán seguir operando, como lo hacen en las nacionales, ni dando órdenes.

 

¿Con esta nueva ofrenda humana se calmará Donald Trump o no le sabrá el bocado?

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El acomodaticio Partido Movimiento Ciudadano ha guardado silencio en todo el debate sobre la posible reforma electoral.

 

El MC y su líder formal (el real ya sabemos quién es), Jorge Álvarez Máynez, están esperanzados con concretar su fantasía de que se convertirán, en el 2027, en la segunda fuerza electoral del país y por eso no quieren incomodar al partido en el poder.

 

En los movimientos obreros del siglo pasado, se llamaba esquiroles a quienes jugaban del lado del patrón.

El MC, como oposición, ha jugado el papel de esquirol, esperando una recompensa en la votación del próximo 2027.

A ver.

 

    @adriantrejo