Si la orden ejecutiva que firmó ayer por la tarde Donald Trump no es otro TACO ("Trump Always Chickens Out”), los días de la dictadura cubana parecen estar contados.
Trump firmó una orden “por razones de seguridad nacional’’, en la que amenaza con la imposición de aranceles a todo aquel país que suministre o venda petróleo a la isla.
El anuncio del mandatario estadounidense ocurre justo el día en el que el gobierno cubano había programado para la tarde de ayer un apagón masivo debido a la falta de combustible para la generación de electricidad.
Trump acusó que la dictadura cubana sostiene vínculos con los estados y organizaciones hostiles a Estados Unidos, como Rusia, China, Hezbolá y Hamás, por lo que el cerco energético está justificado.
La decisión de Trump pegaría a todos los sectores productivos de la isla, cuya población está afectada por la carencia de alimentos, servicio médico, empleos y sanidad social.
No se trata de una imposición automática de aranceles, sino de la amenaza que será cumplida a través de las autoridades de comercio y del Tesoro.
Por la mañana, Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvieron una conversación telefónica que el mandatario del país vecino consideró “muy productiva’’.
“Fue muy positiva para ambos países’’, dijo.
“Gran parte de la conversación se centró en la frontera, la lucha contra el narcotráfico y el comercio. Pronto volveremos a hablar y, en última instancia, programaremos reuniones en nuestros respectivos países. México tiene una líder maravillosa e inteligente. ¡Deberían estar muy contentos por ello!”.
Las declaraciones de Trump cayeron como agua fresca al gobierno mexicano, cuestionado recientemente por, precisamente, regalar petróleo a la dictadura cubana y por no haber aclarado convincentemente los hechos en los que ocurrió la detención o entrega del narco canadiense Ryan Wedding.
El cumplido trumpista es una medallita que Sheinbaum puede presumir, pero habrá que esperar hoy o mañana, para ver si no viene el descontón típico del presidente vecino, que para los reconocimientos suele ser bipolar.
Ejemplos, hay muchos.
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Las empresas de Grupo Salinas (GS) y el SAT acordaron el pago de 32 mil millones de pesos en parcialidades, con lo que el consorcio dio por concluidos la totalidad de los litigios fiscales con el gobierno.
Estos litigios ocurrieron a lo largo de los últimos 20 años, en los que el GS sostuvo que las autoridades le estaban cobrando cantidades que no correspondían a sus obligaciones fiscales.
El consorcio, liderado por Ricardo Salinas Pliego, reiteró que tanto sus empresas como él mismo han cumplido históricamente con el pago de impuestos.
Tan solo en los últimos 20 años, las empresas del grupo han pagado más de 300 mil millones de pesos en obligaciones fiscales.
El GS subrayó que este nuevo pago se realiza “a pesar de estar en profundo desacuerdo con los criterios aplicados por la autoridad fiscal".
“El pago no se hace por convicción ni por considerar que sea justo’’, sino con el objetivo de cerrar definitivamente el capítulo y poner fin a lo que calificó como una campaña insidiosa en su contra.
La decisión, aseguró GS, busca permitir a las empresas y a su presidente fundador recuperar tiempo, energía y enfoque para concentrarse en su actividad principal.
Grupo Salinas afirmó que su prioridad es seguir creando prosperidad y valor para México, prestando servicios a millones de clientes; el consorcio destacó que más de 200 mil familias dependen directa o indirectamente de sus empresas.
A partir de ahora, consideró GS, no existe adeudo alguno con el gobierno, bajo ningún concepto.
@adriantrejo
