Uno entiende la necesidad ingente de llevar los servicios médicos a todo el territorio nacional, pero de eso a permitir que las enfermeras/os puedan prescribir recetas médicas, podría resultar hasta contraproducente.
El 25 de octubre pasado se publicó un acuerdo de la Secretaría de Salud mediante el cual se reconoció a los licenciados en enfermería como personal capacitado para emitir la prescripción de medicamentos.
Se supone que serán solo licenciados en enfermería, no técnicos, como la mayoría de quienes ejercen esa profesión, y solo podrán firmar recetas quienes trabajen en el Sistema Nacional de Salud (IMSS, ISSSTE, IMSS-Bienestar), no particulares o pasantes de enfermería o de medicina.
El acuerdo en cuestión tiene tres modalidades.
La primera se denomina Inicial o Autónoma, que es cuando la enfermera/o puede autorizar medicinas sin la intervención de un médico, aunque esté restringido sólo a la prescripción de analgésicos comunes.
La siguiente es la Modalidad Colaborativa, que se dará cuando la prescripción de la receta se gestiona junto con el médico; los medicamentos pueden ser para cardiología o diabetes, por ejemplo.
La tercera es la Modalidad ERA/EPA (Rol Ampliado/Práctica Avanzada), que está reservada para enfermeras con capacitación o maestrías específicas y experiencia avanzada.
Esta tercera modalidad incluye fármacos de 22 grupos terapéuticos, como analgesia, cardiología, enfermedades infecciosas, ginecología, además de vacunas y nutrición.
Aunque en el papel se ve bien, la realidad es que la mayoría de las enfermeras y enfermeros que trabajan en las brigadas médicas, son técnicos, es decir, no cumplirían con el requisito de la licenciatura y en miles de casos, ni con la experiencia para recetar a un paciente.
Prescribir medicina no es cosa de práctica sino de preparación.
Los médicos estudian 6 años, pasan otros 4 o 5 haciendo una especialidad; son tratados como esclavos durante las residencias; la formación del médico es continua y no tiene absolutamente ninguna comparación con la preparación que tienen enfermeros y enfermeras.
Legalizar que éstos últimos prescriban medicamentos como si fueran médicos, equivaldría a permitir que los sobrecargos vuelen los aviones, al fin que están en la misma industria y algo del tema han de saber.
Ojo.
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El fin de semana pasado, los sectores obrero, empresarial y el gobierno de Coahuila, encabezado por Manolo Jiménez Salinas, firmaron el llamado “Pacto Coahuila’’ para la preservación, fomento y estabilidad de los empleos en el estado.
El gobernador destacó que la estabilidad laboral en el estado es un ejemplo a nivel nacional.
“La estabilidad laboral es uno de los temas más importantes que podemos ofrecer como Estado para la inversión y para el desarrollo, y no se puede dar por hecho, así como no se puede dar por hecho el tema de seguridad; el tema de estabilidad laboral no lo podemos dar por hecho, lo tenemos que trabajar permanentemente”, dijo.
Bien.
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Unos 277 suspirantes a gobernador se registraron la semana pasada para competir por las candidaturas de Morena a las 17 gubernaturas que se disputarán en junio del 2027.
No todos fueron de Morena, claro, porque la convocatoria fue abierta para los suspirantes de PT y el Verde, muchos de ellos morenistas “prestados’’ a ambos partidos en diversos momentos políticos.
Todos los estados en competencia tienen sus “asegunes’’, pero habría que destacar Zacatecas y Quintana Roo.
En el primero se registraron los dos contendientes fuertes: Verónica Díaz Robles y Ulises Mejía Haro.
Díaz trae el apoyo del gobernador David Monreal, en tanto que Mejía presume ser el primero en las encuestas.
La candidatura dependerá de la encuesta pero también de la cuota de género por lo que nada puede darse por hecho.
@adriantrejo
