Ni siquiera ha comenzado la fase crítica de la negación del T-MEC y el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ya está siendo señalado por, según, utilizar ese foro para hacer campaña a su favor.

Incluso, hay versiones que aseguran que una vez concluida la renegociación del tratado comercial trilateral, Ebrard dejará el gabinete para enfocarse en su pre pre campaña electoral.

Ebrard ha sido un negociador discreto y hasta ahora eficaz; no se ha desbocado con declaraciones tronantes ni excesivamente optimistas; se ha apegado al libreto del papel que le toca jugar en esta difícil negociación, complicada según el humor del que amanezca el presidente Donald Trump.

Evidentemente, renegociar el tratado en términos favorables para el país le ganaría una medalla, pero, como están las cosas en el partido que milita, podría no serle suficiente para complacer a quienes decidieran sobre la candidatura presidencial del 2030.

Y no, no es anticipado especular sobre esa posibilidad, pues semanalmente, desde Palacio Nacional se mide los niveles de aceptación o de popularidad de los secretarios de Gabinete.

Ahí están las encuestas que generalmente favorecen a Omar García Hafuch, a las cuales, en términos periodísticos, se les da vuelo.

Pero en esas mediciones Ebrard aparece también bien posicionado, a pesar de no tener la misma atención mediática que sí tiene el secretario de Seguridad federal.

Ebrard es senador de la República; solicitó licencia para separarse del cargo por tiempo indefinido el 5 de septiembre del 2024, para asumir la titularidad de la Secretaría de Economía.

Si lo quisiera y lo estimara necesario, para su futuros planes, podría volver a ocupar su escaño en el Senado, aunque eso, en la víspera de la negociación del acuerdo comercial no debería quitarle el sueño.

Ebrard ha buscado dos veces ser candidato presidencial; cuando pudo haber sido, declinó a favor de López Obrador a pesar de que tenía mayores niveles de reconocimiento que el tabasqueño.

Quizá esté ante su última oportunidad de serlo.

Pero antes, deberá sacar buenos resultados de la negación con Canadá y Estados Unidos Unidos, a pesar de Trump, y en México, a pesar de los enemigos soterrados que tiene dentro de su partido considerados “los puros’’.

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A algún funcionario de la Secretaría de Gobernación no le funcionó el teléfono, pues nada más no se entiende el por qué si en la noche del martes habían anunciado un acuerdo para detener los bloqueos carreteros de transportistas, estos sí cerraron algunas vías de comunicación importantes como la autopista México-Pachuca.

No fue el desastre carretero de hace algunos meses ni los bloqueos quirúrgicos de la CNTE, pero el daño que provocaron a la ciudadanía sí se mide en pesos y centavos.

Pregúntele a los miles de trabajadores que llegaron tarde a laborar o a quienes no pudieron cumplir una cita médica o de cualquier otra índole.

Lo bueno es que, parece que ahora sí, habrá un tregua de tres meses concedida por los transportistas, azotados por la delincuencia organizada y la oficial con placas, para que el gobierno atienda sus demandas.

Y, por lo que se sabe, no están pidiendo 800 millones de pesos.

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La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a declarar que no estaban de acuerdo con que se heredaran cargos a familiares, pero ya no se sabe si fue para Morena o para los Verdes que a toda costa quieren escriturar el gobierno de San Luis Potosí a a nombre de la familia de Ricardo Gallardo y su esposa Ruth González.

¿Habrán entendido el mensaje “El Pollo’’ Gallardo y el “Güero’’ Manuel Velasco?

 

      @adriantrejo