Como parte de la Agencia Internacional de Energía (AIE), el Gobierno de México utilizará parte de sus reservas petroleras para mitigar el efecto negativo que la guerra contra Irán ha provocado en el mercado energético.
La AIE anunció ayer que, por unanimidad de sus 32 miembros, México entre ellos, se decidió poner a disposición del mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas totales, estimadas en 1,200 millones de barriles.
Esta es la liberación de reserva petrolera más grande de la historia, incluso superior a la que se realizó cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania.
La noticia pasó casi desapercibida en el país, enfocado más en el tema del rechazo a la reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, el tema político no es o no debería ser en este momento, el que requiera la mayor atención del gobierno sino el económico ligado a los efectos de la guerra en Medio Oriente y, sobre todo, a la disputa por el Estrecho de Ormuz, requisado en este momento por Irán.
Los efectos del cierre de este canal, por el que se transporta el 25% del petróleo mundial, ya se dejaron sentir en días previos cuando el precio del hidrocarburo llegó a los 120 dólares por barril.
Estados Unidos intervino para calmar temporalmente la agitación del mercado, pero ayer mismo, el gobierno de Donald Trump anunció que liberará 172 millones de sus reservas petroleras, para contener los efectos negativos y aparentemente no contemplados de la guerra contra Irán.
El problema para México, es que dependemos totalmente de las gasolinas y el gas que importamos de Estados Unidos.
El país importa el 70% de las gasolinas que consumimos y entre el 70 y 75% del gas que se requiere para la industria, pero sobre todo para la generación de electricidad.
El incremento del precio del barril de petróleo, que pudiera interpretarse como una buena noticia para el país, no lo es, porque la exportación nacional está en sus mínimos históricos en tanto que la compra de sus derivados, como las gasolinas y el gas, alcanzan igualmente porcentajes no vistos antes.
La desestabilización del mercado petrolero incidirá negativamente en la economía nacional si la guerra se prolonga y si se cumple la amenaza de Irán, quien ayer advirtió a Occidente que se prepare para “un precio de 200 dólares por barril’’.
Algo de eso debieron haber tratado ayer los gasolineros y la presidenta Sheinbaum durante la reunión en la que se acordó refrendar el precio-techo de la gasolina magna en 23.99 pesos por litro.
Eso significa que, pese a las presiones del mercado internacional, el gobierno de México seguirá manteniendo el subsidio a la gasolina Magna y el diesel, pero no podría mantenerlo por mucho tiempo si la guerra se prolonga.
No, es la política, es la economía la que debe preocupar al país.
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Los países que integran la AIE son y que liberarán parte de su reserva petrolera son: Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, España, Estados Unidos, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido, República Checa, Suecia, Suiza, Turquía, Lituania y Chile.
Por si se requiere el dato.
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Cónclave de coordinadores parlamentarios de Morena, Verde y PT, con Sheinbaum en Palacio Nacional.
¿Jalón de orejas, reclamo o reconocimiento presidencial por el show montado para el rechazo de una reforma nacida muerta?
¿Instrucciones para el Plan B?
@adriantrejo
