Tres asuntos pusieron al gobierno de Claudia Sheinbaum en una posición más que incómoda, pues no solo la confrontaba con Andrés Manuel López Obrador, sino que la ponía contra las cuerdas en la lucha que sostiene con la administración de Donald Trump por temas de seguridad y comercio.
El retiro de la visa de Andy López Beltrán, el regreso (efímero) de Rubén Rocha Moya a la gubernatura de Sinaloa y la deportación a México del excontralmirante Fernando Farías Laguna, acusado de formar parte de la banda más grande en la historia nacional de contrabando de combustible.
En los tres casos, la mandataria ha tenido que nadar cuesta arriba para tratar de defender lo que parece indefendible: el incumplimiento grosero de las máximas de la 4T: No robar, no mentir, no traicionar.
Al menos en los tres casos arriba citados, todo el evangelio lopezobradorista fue echado al bote de la basura.
En el caso de la cancelación de la visa estadounidense al hijo orgullo del nepotismo de López Obrador, la Presidenta y su partido, Morena, saltaron en el primer instante argumentando que la decisión había “sido injerencista’’.
Bajo ese argumento, Morena se brincó la barda al convocar a 202 “asambleas nacionales en defensa de la soberanía’’, como si la visa de Lopez Jr. hubiera representado una invasión territorial o algo similar.
Algo o alguien hicieron que la mandataria y su partido le bajaran 10 rayas a su supuesta inconformidad y para los días siguientes, el discurso giró 180 grados: Ya no es para tanto, es un asunto administrativo que no define a la persona.
¿Acaso el gobierno trumpista le hizo llegar la información por la que le fue retirado el permiso de ingreso al heredero del caudillo de Macuspana?
Sheinbaum dio por cerrado el tema y ya no quiso opinar sobre el mismo.
Después llegó la detención y posterior deportación de Farías Laguna, prófugo desde septiembre del 2025, cuando se giró una orden de aprehensión por su participación en una red de funcionarios gubernamentales (marinos), agentes aduanales y empresarios, que desde el 2023 contrabandeaban gasolinas y diesel, haciéndolos pasar como aceites o aditivos.
La FGR tiene las pruebas suficientes para establecer cómo es que Fernando y su hermano Manuel Roberto, junto a otros mandos de la Marina se confabularon para hacerse multimillonarios con cargo al fisco.
¿No robar, no mentir, no traicionar? Todo eso hicieron quienes forman la banda de contrabandistas más grande de la historia nacional, cuyo daño al erario fue estimado en 600,000 millones de pesos.
Y si no bastara con eso dos escándalos que cuestionan el cumplimiento del evangelio obradorista, llegó Rubén Rocha Moya, quien, aparentemente, sin decir “agua va’’, se reinstaló en la gubernatura de Sinaloa, unas horas nada más, pero las suficientes para evidenciar una fractura entre los grupos de poder en Morena: los herederos de López Obrador y los neo obradoristas o seguidores de Sheinbaum.
Tres eventos que ponen de manifiesto que la supuesta autoridad moral de Morena, sintetizada en tres palabras, se cayó a pedazos.
****
Por cierto, la dirigencia nacional de Morena dará a conocer hoy temprano los nombres de sus candidatos a las gubernaturas de Aguascalientes, Campeche y Colima.
Obviamente no serán presentados como candidatos sino como coordinadores y coordinadoras estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, como es la práctica para seguir saltándose la legislación electoral.
¿Y el INE?
@adriantrejo
