La presidenta Claudia Sheinbaum ahora debe sumar a todos los problemas que enfrenta, la defensa de su coordinador de asesores y exvocero de López Obrador, Jesús Ramírez Cuevas.
Uno esperaría que las denuncias hechas por Julio Scherer Ibarra despertaran por lo menos la curiosidad presidencial.
Ramírez Cuevas fue todo con López Obrador, menos encargado de la comunicación institucional, que no hubo en ese sexenio y que fue sustituida por las Mañaneras y un grupo de preferidos del vocero, que ayer negó las acusaciones.
Con López Obrador no hubo información, sino propaganda, y Ramírez Cuevas fue el encargado de demonizar a todos los críticos del presidente, de cualquier medio que fueran.
Las graves acusaciones que hace Scherer Ibarra, una de ellas la de haber llevado al Rey del Huachicol’, Sergio Carmona, a Palacio Nacional, fueron “rebatidas’’ por el hoy consejero presidencial en una carta plagada de lugares comunes y frases que su protector político utilizó el sexenio pasado, como esa de “pasquín inmundo’’.
El escándalo no ayuda a la Presidenta, constituye un frente interno más (otro), que cobrará mayor relevancia política a partir del esperado road show que Scherer hará en los medios de comunicación para presentar su libro Ni venganza ni perdón.
La Presidenta no tendría por qué sudar calenturas ajenas, pero está sobre entendido que Ramírez Cuevas ocupa esa posición porque fue una imposición de López Obrador, a quien reporta todo lo que ocurre en Palacio Nacional.
Ni siquiera es novedad, todo mundo en Palacio lo comenta.
Sheinbaum se deshizo, “haiga sido como haiga sido’’ (citando a un clásico) de la nociva influencia de Adán Augusto López cuyos escándalos perjudicaron seriamente no solo a Morena, sino a la figura presidencial.
Con la crisis de salud pública encima, la inseguridad rampante en varios estados del país (Sinaloa es el ejemplo mundial), con la negociación de un tratado comercial del que depende la economía mexicana en el corto y mediano plazos, con el tiempo encima para concretar su reforma electoral, con la urgencia de mejorar la imagen del país a cuatro meses del mundial de futbol, Sheinbaum no tendría que cargar con un fardo más.
¿Correrá el jefe de asesores la suerte de Adán?
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Se aprobó en el Senado la reducción de jornada laboral en abonos, con los votos en contra del PRI y, curiosamente, del MC.
Aunque todos los partidos votaron en Comisiones a favor la iniciativa para que hasta el 2030 se aplique la reducción de jornada de 48 a 40 horas, en lo particular el PRI consideró que se trató de una tomadura de pelo, pues al trabajador no le sirve una disminución de su jornada en media hora diaria.
Como sea, los morenistas presumen que ya fue “una promesa cumplida’’.
Ajá.
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La gobernadora de Morelos, Margarita González Saravia, anunció que realizará siete informes regionales como una forma de “rendir cuentas de frente y en territorio, no solo desde el escritorio’’, a los morelenses.
El lema del gobierno de González “Morelos es nuestra casa y ordenarlo es transformarlo", con estos informes, tratará de sea una mensaje administrativo y no solamente un símbolo político.
La gobernadora busca enviar dos señales claras.
La primera, que el Gobierno del Estado no concibe el informe como un acto único y ceremonial, sino como un proceso de diálogo con las comunidades. La segunda, que existe confianza en los resultados, al grado de exponerlos municipio por municipio, con énfasis en seguridad, después del cochinero que heredó de Cuauhtémoc Blanco.
A ver.
@adriantrejo
