Primero fue el tema del satanizado fracking y ahora el camino de la restauración de las relaciones entre México y España, que llevaban ocho años “pausadas’’ por un capricho de López Obrador.

Las señales muestran que la presidenta Claudia Sheinbaum comienza a marcar las diferencias entre su administración y la de su tutor tabasqueño, quizá más por necesidad que por convicción.

México había “pausado’’ las relaciones con España después de que López Obrador le dirigió una carta al Rey Felipe VI en la que le exigía una disculpa pública por las masacres de indígenas mexicanos a manos de los conquistadores ibéricos.

Felipe VI no respondió la misiva, lo que fue tomado por el tabasqueño como un agravio; entonces las relaciones diplomáticas entre ambos países se congelaron.

El gobierno español hizo un guiño al mexicano tratando de limar la diferencia cuando otorgó al Museo Nacional de Antropología el premio Príncipe de Asturias, en el 2025.

Pero la declaración que rompió el hielo, ocurrió el 16 de marzo pasado, cuando el propio Felipe VI, declaró, durante su visita a la exposición “La Mitad del Mundo: La Mujer en el México Indígena’’, realizado en Madrid, que durante la colonización “hubo mucho abuso’’ y “controversias éticas’’.

Ambas frases parecen haber sido la llave que abrió el camino de la conciliación.

Sheinbaum anunció que viajará el fin de semana próximo a Barcelona, a un encuentro con presidentes “progresistas’’, entre ellos Lula da Silva y Gustavo Petro.

El presidente español Pedro Sánchez será el anfitrión; no se trata de una reunión bilateral ni tampoco se conoce que Sheinbaum se entreviste con Felipe VI, a pesar de que la Presidenta envió una invitación formal al rey español para que asista a la inauguración del mundial en la CDMX.

Tanto el tema del fracking como el viaje a España molestan a los obradoristas, que creen que comienza a gestarse una traición “al movimiento’’.

Por eso Sheinbaum tuvo que recurrir, el fin de semana durante su gira por Puebla, al gastado discurso de comparar su gestión con la de Fox y los escándalos de sus hijastros, volver a sacar de la basura histórica el tema del supuesto fraude de Calderón y cosas así.

Pero su discurso no es para las masas, sino para que el tabasqueño y su gente no la pongan en la lista de los traidores.

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La lista de aspirantes a consejeros del INE que lograron el mejor puntaje en su examen de conocimientos realizado la semana pasada en la Cámara de Diputados, arrojó un dato que debería ser lógico pero que muchos subestiman.

Entre los mejores evaluados destacan funcionarios de la actual gestión del INE cuyos nombres no figuraban entre los “favoritos’’ pero que demostraron conocer cómo funciona el sistema electoral en el país.

No son improvisados, sino cuadros de funcionarios que sacaron adelante dos procesos particularmente complejos como la elección federal de 2024 y la inédita elección judicial de 2026.

Ahí están los números: Juan Manuel Vázquez Barajas (88), María Fernanda Romo Gaxiola (86), Olga Alicia Castro Ramírez (85) y Jesús Octavio García González (84), todos con desempeño profesional sólido.

Ahora, después de la evaluación técnica, el proceso incluirá, en esta semana, una evaluación de idoneidad para que el día 20 de abril la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados reciba las quintetas aprobadas por la Comisión del proceso.

El 22 de abril no sólo se votarán los nombres de los tres nuevos integrantes del INE.

Es la parte final del proceso en la que ya no bastará con acreditar el conocimiento del sistema sino la prueba de los consensos entre el oficialismo y la oposición.

 

     @adriantrejo