La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se encuentra en la antesala de un conflicto del que, tome la decisión que tome, no saldrá bien librada.
Como sabe, desde hace días se encuentra en el debate público la presunción de que miles de estudiantes que aplicaron el examen en línea para obtener un lugar en una licenciatura de la Casa de Estudios hicieron trampa.
Ya sea que se valieron de la Inteligencia Artificial o que incluso hayan obtenido, por los medios que fueren, los reactivos de la prueba.
¿Cómo se descubrió la trampa?
Por el hecho de que hubo más del doble de alumnos de los que históricamente pasaban el examen; es más, los aspirantes con calificaciones perfectas fueron muchos más que en los últimos diez años.
La UNAM anunció el sábado que suspendió el registro o la inscripción de los alumnos que habían aprobado el examen, en tanto un grupo de expertos analiza si hubo trampa o no.
Si la hubo, desde luego, pero en la Casa de Estudios no saben qué hacer ni con los que reprobaron ni con los que aprobaron.
Los reprobados pudieron ser estudiantes que se sujetaron a las reglas del concurso, que no hicieron trampa pero que, ante el número superior de aciertos de quienes se valieron de la Inteligencia Artificial o compraron el examen, no alcanzaron un lugar.
Ya hicieron una protesta en la Rectoría, que quizá no tuvo la magnitud de lo que se avecina si la UNAM cancela la prueba y decide aplicarla de nuevo de manera presencial.
Y entre quienes aprobaron el examen, habrá quienes lo hicieron siguiendo las reglas, desde luego; obligarlos a repetir el examen sería una injusticia porque se correría el riesgo de que no lo aprobaran.
Porque, en el eventual caso de que se ordenara la reposición del examen, no sería el mismo nada más por sentido común.
La UNAM ofrece generalmente entre el 9 y el 10% de sus lugares para alumnos de nuevo ingreso por la vía del examen, ya que por reglamento los alumnos de las preparatorias y los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) tienen pase automático.
Por ejemplo, en el proceso de admisión a licenciatura de la UNAM en 2024, un total de 21,346 alumnos fueron seleccionados de un universo de 201,000 aspirantes, el 10.6 por ciento.
De los aprobados, solo 6 obtuvieron una puntuación perfecta.
En el 2023, 21,346 alumnos aprobaron el examen lo que representó el 10.5% de los 201,512 aspirantes totales.
En el examen para el próximo ciclo escolar, el que está en revisión por sospecha de trampa, participaron 158,712 aspirantes de los cuales 21,962 lo aprobaron, el 13.84 por ciento.
Ojalá que los asesores del rector Leonardo Lomelí Vanegas le presenten alternativas justas para resolver el entuerto que podría derivar en otra toma de las instalaciones universitarias.
Y ese no es (no será) cualquier problema.
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Dos perlas que ilustran el humanismo a la mexicana:
Mientras un adulto mayor le reclamaba por las afectaciones a los caminos que producían las obras del Tren Interoceánico, la alcaldesa de Huimanguillo, Tabasco, Mari Luz Velázquez Jiménez, le respondió: “Usted ya va de salida, hay que cuidar a los jóvenes’’.
La otra: a propósito del suicidio del profesor Alberto Israel Jasso, acusado por una alumna de abuso sexual (sin confirmar), la magistrada del Tribunal de Justicia Administrativa de Puebla, Arely Reyes Terán, escribió: “Además de haber violentado a la víctima quiere culpabilizarla, se hubiera matado antes’’.
¡Cuánta sensibilidad y honor al cargo!
Lo peor es que no pasa nada.
@adriantrejo
