En cualquier otro país seguramente la muerte de 4 personas en los “festejos’’ de un triunfo de su selección de futbol (o el deporte que sea), seguramente habría provocado la remoción o renuncia de los funcionarios responsables de la seguridad.
En México no.
Basta con lamentar las muertes y ofrecer “acompañamiento’’ a las familias de los muertos para hacer como que se hace algo.
Clara Brugada, la cabeza del equipo que supuestamente debía cuidar que eso no pasara, se limitó a decir que para el domingo próximo se redoblará la vigilancia y se descentralizará la celebración, es decir, que se ofrecerán otros espacios (no dijo cuáles) para que los aficionados, borrachos de patriotismo, pueden hacer desmanes a sus anchas.
Y sin muertos.
El problema es que el llamado a que ya no se sature el Paseo de la Reforma no va acompañado de acciones del propio gobierno.
Por el contrario, hasta ayer solo se había ofrecido instalar “más pantallas’’ a la espera de que eso sirviera para despresurizar el fiestódromo nacional por excelencia.
Más pantallas, más gente; más gente, más riesgo,
A menos que tales pantallas sean colocadas en puntos distintos a Reforma o la Plaza de la Constitución.
Como quiera, las autoridades están pensando en un escenario de celebración para el próximo domingo.
Pero, ¿y si no es así?
La misma masa que festeja los goles mexicanos podría, también como acto catártico, transformarse en Mr. Hyde, el lado oscuro del respetable Dr. Jekyll.
¿Qué pasaría con la masa de decenas de miles de mexicanos frustrados si la selección mexicana no le gana a la de Inglaterra? ¿La policía está preparada para una eventual escalada de actos vandálicos? ¿Cómo sabrán si el temido (y utilizado) “Bloque Negro’’ no se va infiltrar entre la multitud para detonar acciones contrarias a la ley?
Cuatro muertos es una cifra espeluznante que, si no aumentó, se debió a varios factores entre los que no se puede contar la intervención oportuna de la autoridad.
Suficiente sangre se ha pagado como tributo al dios convertido en balón.
Las autoridades se preparan para otra mega celebración (o eso es lo que prometieron) si gana la selección.
¿Y si no?
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Viendo lo sucedido en las “celebraciones’’ multitudinarias en el Paseo de la Reforma, en las redes sociales la gente se pregunta por qué en los fan fest a los que han acudido Brugada y la presidenta Claudia Sheinbaum los fanáticos se comportan de manera ejemplar.
La razón es sencilla.
Se trata de auditorios previamente escogidos, con responsables por cada grupo que se hacen responsables de la gente que llevan, esterilizado pues.
Los responsables de la logística de esas apariciones presidenciales no se van a arriesgar a que la Presidenta sea agredida, verbal o físicamente, por una bola de aficionados “a medios chiles’’.
Hasta ahora no se sabe en dónde verá la Presidenta el famoso quinto partido; lo informará una hora antes del encuentro.
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Algo no cumplió Emilio Lozoya Austin en su trato con la Fiscalía General de la República para convertirse en testigo colaborador, ya que la dependencia a cargo de Ernestina Godoy ejecutó una orden de aprehensión en contra de su hermana Gilda… girada hace seis años.
Los delitos que se le imputan a la hermana del exdirector de Pemex están relacionado con la venta fraudulenta de la planta de Agronitrogenados y suman 3.5 millones de pesos, una cantidad que parece irrisoria considerando las decenas de millones que implicó el presunto daño al erario con esa operación.
“Tiene fines políticos’’, dijo la detenida ayer.
@adriantrejo
