La instrucción desciende a todos los niveles.

 

La reciben senadores, diputados, gobernadores, alcaldes de municipios importantes y dirigentes estatales del partido de gobierno.

 

La ecuación es más o menos así:

 

Puede haber control de los candidatos a ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con tres ministras predestinadas.

 

Todos las conocemos:

 

Lenia Batres porque tiene el apoyo del morenismo duro, es la única designada por el dedo presidencial de Andrés Manuel López Obrador y garantiza lealtad infinita al gobierno tetrateísta.

 

Yasmín Esquivel, de todos los afectos del exmandatario, fidelidad garantizada, esposa de un empresario altamente confiable -José María Riobóo- y leal tetrateísta.

 

Y Loretta Ortiz, declarada militante de Morena, siempre con el voto fiel, viuda del fallecido José Agustín Ortiz Pinchetti, quien fuera secretario de Gobierno de López Obrador en la ciudad y al morir fiscal para la Atención de los Delitos Electorales.

 

Puras incondicionales.

 

UNA DEMOCRACIA A MEDIAS

 

¿Y los demás?

 

Aquí viene la nota:

 

Nadie, ni gobernadores ni legisladores ni dirigentes morenistas puede influir para hacer a un lado a quienes irán al máximo tribunal del país para asegurar lealtad al régimen.

 

Diferente es hacia abajo:

 

La estructura oficialista puede intervenir en los acarreos -perdón, en la promoción- de candidatos a magistrados de todo nivel y jueces de toda especialidad.

 

Lo saben los gobernadores, por instrucciones precisas, los senadores coordinados por Adán Augusto López y no se diga los diputados federales a cargo de Ricardo Monreal Ávila.

 

¿Y quiénes irán a la Sala Superior de la Corte?

 

Ah, los nombres se les darán más adelante, pero a cada uno de esos miembros del Senado de la República, de la Cámara de Diputados y de los gobiernos estatales se les pedirá cuenta.

 

Están bajo análisis muchos perfiles, unos a cargo del exministro Arturo Zaldívar -tetrateísta por encima a Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum- y podrán mover a su favor a las bases oficialistas.

 

O sea, es una democracia a medias: la cúpula plenamente incondicional y abajo pueden jugar con la aplicación de las simpatías y de la ley.

 

GOBERNADOR DE PACOTILLA

 

1.- Da risa el comportamiento de Rubén Rocha Moya.

 

Lleva seis meses con Sinaloa en llamas y a él no le preocupa esa situación, razón por la cual pregona normalidad como en el resto del país.

 

Ah, pero no se trate de ver la sucesión gubernamental porque quiere desplazar a los no condicionales para imponer al senador Enrique Inzunza en 2027.

 

¿Y contra quién va?

 

Contra el alcalde de Ahome (Los Mochis), Gerardo Vargas, contra quien ha lanzado su aparato a fin de descalificarlo aunque sea morenista.

 

En Sinaloa se cruzan apuestas: ¿el apoyo de ya saben quién le bastará a Rocha Moya para decidir su relevo de su catastrófico mandato?

 

Debiera conformarse con no ser enviado a Estados Unidos a responder por mil acusaciones no investigadas aquí pero sí allá.

 

Y 2.- El senador Félix Salgado Macedonio ha lanzado una propuesta para favorecer a los guerrerenses radicados en Estados Unidos.

 

Pidió al Congreso de su estado extender documentos oficiales de inmediato a quienes lo soliciten allá, sean documentados o indocumentados.

 

Nada de esperar porque eso incrementa su incertidumbre sobre todo si se les detiene y se pretende deportar.

 

      @urenajose1

Las opiniones expresadas por los columnistas son independientes y no reflejan necesariamente el punto de vista de 24 HORAS.

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