Es de entender la insistencia gubernamental de convertir la baja en la cifra de homicidios dolosos en el centro de los resultados generales de la estrategia de seguridad pública, pero no pueden cruzar esa información con los datos oficiales de percepciones generales de la sociedad sobre la inseguridad.

Hay datos que van a irrumpir en el escenario gubernamental el próximo martes 17 cuando el grupo México Evalúa presente su investigación Radiografía de la Impunidad en México 2019-2024.

De entre todas las estadísticas, hay dos que se conocen y se repiten pero al mismo tiempo se desdeñan: la “cifra negra” de delitos que no se denuncian (93%) y los delitos que se juzgan pero no se castigan (89.4%). Son datos que se resumen en el concepto de Índice de Impunidad Penal Institucional, y es la impunidad el peor rezago que revela la crisis en la seguridad pública.

En este sentido, la impunidad por lo que no se denuncia o se juzga mal es el problema social número 1 de la seguridad pública y opaca la baja en homicidios dolosos. Y la impunidad tiene raíces estructurales e institucionales.

Todos los ciudadanos tenemos familiares, amigos, conocidos o por referencias periodísticas que han sido víctimas de la delincuencia y no aparecen en los discursos oficiales. Y se trata de quejas ciudadanas de que la autoridad no responde a las expectativas de seguridad de quienes la padecen en las calles, y en lugar de encontrar alguna explicación racional oficial se enfrentan con la cifra de X% de disminución en las cifras de homicidios dolosos.

Así que la ciudadanía dice de manera simple: no me salgan con que la seguridad es lo que una estadística dice y no lo que se vive día a día en las calles. Por eso las percepciones revelan lo que están sintiendo los de abajo.

 

Zona Zero

  • Mayor preocupación sigue existiendo con respecto a las percepciones de la guerra en Irán pudiera tener algún efecto colateral en México en el tiempo de seguridad del campeonato mundial de futbol 2026, sobre todo porque desde EU comienzan a llegar indicios de que grupos musulmanes radicales expertos en terrorismo tienen tiempo de estar asentados aquí y a la espera de una circunstancia que los haga salir de su modelo de células dormidas. Más que tranquilizar, los datos de más de 100 mil fuerzas nacionales de seguridad –oficiales, aunque serían mucho más– vigilarán las sedes de los partidos son elementos para preocupar y no para tranquilizar.

 

(*) Centro de Estudios Económicos, Políticos y de Seguridad.

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