Hace cinco minutos, todo era dignidad rebelde, heroísmo anticolonialista y declaraciones de soberanismo socialista en esta América Latina nuestra. Por allá, Maduro gritándole “cobardes” a los norteamericanos, y vengan por mí, mientras Delcy Rodríguez mandaba tranquilamente a las fuerzas represivas contra la oposición.

Cerca de ahí, Petro, cuando lograba articular, otro tanto. Tuvo momentos como si detienen al presidente que buena parte de mi pueblo quiere y respeta, desatarán al jaguar popular”, como lo de llamarse “comandante del pueblo” y como retar a Trump con un muy madurista “ven a buscarme”.

En Cuba, mientras, los generalotes octogenarios sacaban los tanques a pasear y recordaban eso: lo dignos y socialistas que han sido… Con petróleo ajeno.

Todo esto, repito, hace cinco minutos. Cinco minutos en que la cosa ha cambiado mucho. Con Maduro entre rejas, donde tiene que estar, la camarada Delcy abrió el negocio petrolero al capitalismo, declaró una amnistía general para esos presos políticos que aquí algunos insisten todavía en que no existen y anunció el cierre de la cárcel terrible que es el Helicoide, un centro de tortura.

Cuba, a su vez, olvidó los mencionados 67 años de dignidad para decir que encantados de colaborar con Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo –sí: la misma Cuba que entrenó al M-19, a Hezbolá y a Hamás, o que dio refugio a los etarras–.

Petro, finalmente, cambió el “ven a buscarme” por el “me doy un regaderazo y voy. No tardo”. Hace un par de días, se reunió con Trump en Estados Unidos y salió encantado. Que Trump fue muy amable, y que acordaron colaborar en la lucha contra el narco y las guerrillas. Contra las guerrillas, sí. Él. México, mientras, suspendía soberanamente los envíos de petróleo a la tiranía castrista.

En fin, que Trump, que además ve cómo caen gobiernos y partidos de izquierda por todo el continente –a este paso, México va a acabar siendo el único que cargue con esa desgracia–, tiene a todos los rebeldes de la progresía latinoamericana comiendo de la mano. ¿Que ni el fondo ni las formas son los que desearíamos? Bueno, pero ni a Venezuela ni a Cuba, si finalmente se desmorona esa aberración de régimen, les irá peor que en las décadas pasadas, más bien todo lo contrario –pregúntenselo sino a los venezolanos que se reencuentran con sus familiares y a los cubanos que no tienen luz ni comida–.

Sobre todo, nos merecemos el placer maligno de servirnos unos whiskies y ver sufrir un poco a esa gentuza y a sus seguidores.

 

     @juliopatan09