La captura de Maduro y su esposa por los Delta Force, en Miraflores, en pleno Caracas, con un conocimiento al detalle de la infraestructura del palacio de gobierno y de las rutinas de sus guaruras, deja una lección que deberían aprenderse los dictadores, y que podría resumirse en dos líneas: no le paguen por eso a los cubanos. Son unos incompetentes.

Hace un par de días, Díaz-Canel rindió un sentido homenaje a los –dijo– 32 héroes de la revolución que entregaron su vida por defender al compañero Nicolás. Muy bien, pues ese homenaje fue una manera bastante irreflexiva de cerrarse una fuente de ingresos.

Pocas horas antes, Trump anunciaba que la operación se había saldado, exitosamente, con cero bajas. En términos futbolísticos: Estados Unidos 32, Cuba 0. Vaya, que los compañeros guaruras no pudieron ni meter las manos. Les pusieron una madriza aguamielera.

¿Qué nos dice ese fracaso? Que la decisión de Chávez, adoptada por Maduro, de entregarle a Cuba el aparato de inteligencia y seguridad fue verdaderamente idiota. Los cubanos sirven para torturar estudiantes, pero no para enfrentar a un ejército como Dios manda, o a una agencia como la CIA que infiltró al siniestro SEBIN local y a los enviados castristas al punto de meterse, literalmente, hasta la cocina. A ver quién los contrata en adelante.

De hecho, este problemita con la seguridad parece extensivo a todo el universo chairo-teocrático, es decir, a las tiranías progres y sus hermanos psicóticos, los islamistas.

Recordemos cómo se escabechó Israel a Irán y a Hamás, con operativos como el de los bipers explosivos o cómo, al mismo tiempo, los ucranianos le veían la cara a la inteligencia rusa.

Putin ofreció 500 mil dólares por la cabeza de un líder ruso que combate del lado de los ucranianos. Éstos convencieron a sus enemigos de que el sujeto en cuestión había caído, cosa que no pasó, y cobraron la recompensa. Un oso.

Eso sí: Dios da, Dios quita. Maduro fue detenido antes de que lograra refugiarse en el búnker. Algo tendrá que ver el hecho de que al compañero, con ese físico, cruzar Miraflores a pie debe costarle unas cuatro horas, incluso corriendo sin las chanclas con calcetines que le pusieron los gringos.

Así y todo, el resultado del búnker, piensa uno, podría haber sido que la puerta se quedara trabada o que a alguien se le hubiera olvidado poner botellitas de agua, o que no tuviera sistema de ventilación. Así que igual y la cárcel de Brooklyn, comparativamente, puede resultarle hasta cómoda. Ojalá que no.

 

     @juliopatan09