Leo que Javier May, gobernador de Tabasco, es el peor calificado del país según la encuestadora de Roy Campos, Consulta Mitofsky. Pero no, no es que sea el peor. Corrijo. Es que aplicó, en el terreno de la estadística, lo que Alemania en el ámbito del Mundial de Futbol, con ese 7-1 de su debut contra el pobre Curazao.
Chequen nada más. De 20 encuestas mensuales, en 18 acabó entre los últimos tres lugares: empezó a media tabla, en el lugar 16, y de ahí, casi de inmediato, a arrasar con la competencia, con siete veces en el lugar 30, cinco veces en el 31 y seis en el 32. Goleada. Es la Mannschaft de la política estatal mexicana.
Tengo que decir que me sorprende. Digo, no tanto. Don Javier es tabasqueño, y Tabasco, a últimas fechas, no es que nos haya dado precisamente a la aristocracia del espíritu en los terrenos de la política.
De ahí provienen, después de todo, Mister Barredora y su bróder, el que era gobernador y no supo lo que pasaba con su secretario de Seguridad, sí, pero también el mismísimo Padre Fundador de Morena, el que vino a revolucionar la vida pública, con los resultados a la vista.
Así y todo, a uno le vienen preguntas a la cabeza. Muchas preguntas. O sea, ¿de veras está peor calificado que Rocha Moya, con el proceso de extradición y el año y muchos meses de guerra criminal en Culiacán, entre secuestros, coches robados, asesinatos y negocios en bancarrota? ¿De plano? ¿Peor que el jefazo de los destinos de Tamaulipas, el estado con el aparente récord histórico de la huachicoleada, el de los bloqueos y las balaceras en Reynosa? ¿Y Campeche, donde al Gobierno no le alcanza para la cuenta de la luz? ¿Todo tranquilo con Guerrero, por ejemplo, con los asesinatos de candidatos y las extorsiones a los taxistas? ¿Y la gobernadora desvisada en Baja California? ¿Y Sonora?
Para no ir más lejos, ¿y la Ciudad de México, con los asesinatos de funcionarios, los bloqueos impunes de la CNTE o de quien se les ocurra, las inundaciones, la paradójica escasez de agua y la pintura morada que regresó a amarilla con cargo a la ciudadanía?
El problemita con los gobernadores no es nuevo, evidentemente. De siempre, son señores feudales con amplias capacidades para hacer y deshacer en sus terruños. Nada más un recordatorio: con Peña Nieto, varios terminaron en la cárcel. Varios, recordemos también, de su partido. Aquí, por lo que alcanzamos a ver, se les defiende a capa y espada. Son perfectamente impunes. Lo digo para que dimensionemos el logro estadístico que nos ocupa.
@juliopatan09
