Por irresponsabilidad, sin duda, pero, hasta hace un par días, la posibilidad de que el ébola llegara a México no era una preocupación para el que esto suscribe. No me lo tomen a mal, pero aquí a su columnista, como, creo, para la mayor parte de los mexicanos, esa enfermedad terrible le sonaba a algo que sufren en el África subsahariana, es decir, muy, muy lejos, y nada más.

Lo que pasa es que Dios a veces no da tregua, me cae. Así que estábamos chupando tranquilos, si me permiten la expresión, tratando de y hasta medio logrando concentrarnos en el triunfo del Cruz Azul y el Mundial para distraernos del desastre integral que es el país de los ajolotes, la CNTE y la protección federal de Rocha Moya, cuando llegaron las palabras que, en boca del Gobierno de la 4T, en cualquiera de sus dos pisos, suelen y deben provocar un ataque de preocupación mayúscula en cualquier mexicano informado.

Las palabras, escuchadas al secretario de Salud, son: “Vamos a aplicar cercos sanitarios”. Era sólo el principio. También se escuchó que “recomendamos” a las personas que han estado recientemente en República del Congo, Uganda o Sudán del Sur que mejor no vengan. “Recomendamos”, sí. Y lo peor: se van a “activar protocolos”.

No sé a qué les suenen estas palabras a las gentiles personas que me leen. A su servidor le suenan a un poli ahuevado con un termómetro a la entrada del metro. A tapetes con cloro. A –me tocaron en Acapulco– unos como aspersores con agua también, creo, clorada que te rociaban antes de entrar a la playa. A “se recomienda extremar precauciones y lavar las frutas y verduras con abundante jabón o con unas gotas de cloro disueltas en un litro de agua”.

Peor: suenan al Doctor Muerte.  A la negligencia con 800 mil muertos del obradorismo. O sea, al semáforo epidemiológico, esa ridiculez que recordarán del Covid: “Está en verde pero como amarilloso y tendiendo a naranja-rojo”, te decían todos los días en la conferencia de prensa. A “inmunidad de rebaño”. A vamos a comprar vacunas cubanas. A tranquilos, salgan a comer a las fondas, abrácense y bésense. A detentes.

Sí, en México, particularmente desde hace unos ocho años, cuando se activan protocolos, se establecen cercos sanitarios, se recomienda extremar precauciones y se hacen recomendaciones, es que, con toda probabilidad, nos va a cargar el payaso.

Ya pasaron las cuatro cosas. Así que igual y mejor vean los partidos en casa. Digo, aparte del precio de las entradas al estadio, las lluvias, los bloqueos y los socavones.

 

    @juliopatan09