La oposición revisa las encuestas y sueña con someter al gobierno de Enrique Peña.
Panistas, perredistas y seguidores del Peje ven su oportunidad a la vuelta de las elecciones para imponer su voluntad en las acciones fundamentales de la administración pública.
El PAN anhela derogar la reforma hacendaria, recuperar privilegios para los empresarios del país –en especial los de la frontera mediante la reducción del IVA– y achicar el aparato oficial con menores ingresos tributarios.
El PRD no está de acuerdo con muchas disposiciones –fundamentalmente las reformas laboral, educativa y energética– y desde ahora trabaja en la búsqueda de aliados para su abolición.
Y el gerente de Morena, Andrés Manuel López, no está de acuerdo con nada de lo hecho y por supuesto planteará regresiones en todo sentido.
Tanto como para volver al texto original de la Constitución Política.
Muchos objetivos, pero para instrumentarlos deberán obtener mayoría absoluta en la Cámara de Diputados y romper alianzas inerciales en el Senado de la República.
REVANCHA DE LA IZQUIERDA RADICAL
Si se lo proponen, derechas e izquierdas la tienen simple.
Ya sostienen pláticas para estrenar su estrategia de control al gobierno de Enrique Peña mediante la modificación sustancial del manejo de los recursos públicos.
La mesa se las puso el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, quien ante la caída de los ingresos petroleros y la incertidumbre internacional anunció el llamado presupuesto cero.
Si todas las partidas estarán a revisión y la Cámara de Diputados tiene plena autonomía para decidir el gasto, sólo necesitarán mayoría simple para imponer su ley.
Sin la mitad más uno –251 diputados–, nada podría hacer la alianza parlamentaria de PRI, Verde y Panal.

Bastaría imaginar a la extrema izquierda –Morena y los bejaranos– con planteamientos radicales para aplicar un gasto populista al estilo del impulsado por Andrés Manuel López en el Distrito Federal.
El mismo tabasqueño se pondría al frente para azuzar a izquierdas y derechas.
Los planteamientos, fortalecidos cuando siete partidos decidieron abandonar el Consejo General del INE, parecen impecables cuando se escucha hablar a los negociadores.
Falta ver los números finales dentro de dos meses.
RETRASAN DESIGNACIÓN DE DIRECTOR
1.- Diputados y senadores no se han puesto de acuerdo para elegir al nuevo director del Canal del Congreso, acéfalo desde octubre pasado cuando Leticia Salas se marchó al Ifetel.
Por ello, y ante la ausencia del senador pejista Alejandro Encinas, la comisión bicamaral, presidida por la hidalguense Martha Gutiérrez, analizaba anoche posponer la decisión hasta la semana próxima.
Eliminados docenas de aspirantes, hay diez finalistas “todos ellos de muy buenos perfiles”, al decir de la propia diputada Gutiérrez.
2.- Acción Nacional presiona para auditar la tarjeta IAVE.
No nada más debiera ceñirse a ello, sino a anomalías como la de cerrar los carriles de tarjeta de prepago en plena época vacacional, como sucedió el domingo en la autopista México-Cuernavaca.
Embotellamientos de horas y horas a causa de la ineficiencia absoluta de Capufe, organismo a cargo del tabasqueño Benito Neme.
Y 3.- Manlio Fabio Beltrones rompió con el tabú de muchos y pidió a sus correligionarios acudir a respaldar las campañas de los candidatos priistas en todo el país.
“No sólo tenemos ese derecho, sino la obligación partidista de arroparlos y transmitirles experiencia, pero sin descuidar nuestras labores ni responsabilidades legislativas”, destacó Beltrones
El triunfo de todos ellos es necesario para consumar la transformación del país y, ojo, para obtener mayoría en la Cámara de Diputados, donde se maneja la política administrativa del país.
