El gobierno y la cúpula priista debieran agradecer a los promotores del voto nulo.

 

A ese movimiento, mayoritariamente de académicos, conocido como anulistas.

 

Porque ellos y otros factores contribuyeron a la supremacía del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y sus aliados en la próxima Cámara de Diputados.

 

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Juntos tendrán 260 diputados, suficientes para aprobar leyes secundarias o detener intentos de bloqueo y venganza contra el gobierno de Enrique Peña Nieto.

 

De acuerdo con las cifras finales del cómputo del Instituto Nacional Electoral (INE), el domingo 7 de junio hubo un millón 900 mil 881 boletas cruzadas indebidamente o con la leyenda “nulo”.

 

Votos inválidos, pues.

 

Suficientes para dar el registro a otra fuerza política.

 

Por ejemplo, el Partido Encuentro Social (PES) se hizo acreedor a representación parlamentaria y a jugosas prerrogativas con casi 600 mil votos menos.

 

Mala suerte tuvo el Humanista, partido sin base ni representación, pues sólo consiguió 856 mil 903 votantes pese a dinero público para gastos administrativos, de campaña y por supuesto, disfrazado de amplios espacios en radio y televisión.

 

Un abuso al amparo de la mal llamada equidad.

 

CASI 4 MILLONES DE VOTOS SIN FRUTO

 

Los anulistas siempre rechazaron ayudar con su acción al PRI y al gobierno.

 

Sólo así, decían con Denisse Dresser a la cabeza, sería posible forzar un cambio de actitud en las siglas tradicionalmente dominantes en el Congreso de la Unión.

 

Hoy los números están a la vista.

 

Hechos: ese millón 900 mil 881 votos pudieron cambiar la composición de la próxima Cámara de Diputados, donde la mayoría simple será del PRI (203), Verde (47) y Nueva Alianza (10).

 

Pero hay otros votos sin reflejo en la siguiente Legislatura.

 

Oficialmente hubo 52 mil 384 a favor de candidatos no registrados.

 

Los mal llamados independientes sumaron 225 mil 500.

 

El Partido Humanista (PH), en extinción sin haber trascendido, obtuvo 856 mil 903.

 

Y el PT desaparece con su millón 134 mil 447 sufragios, aunque vaya a tener seis diputados por el principio de mayoría relativa.

 

En total, tres millones 398 mil 905 sin representación legislativa.

 

Suficientes para haber modificado el mapa político nacional o dar un Poder Legislativo distinto.

 

Desde luego ni el PRI de César Camacho ni la administración de Enrique Peña Nieto son culpables de esos votos sin espacio parlamentario.

 

Ellos jugaron con las reglas electorales y ganaron.

 

Pero anulistas, candidatos ciudadanos y partidos perdedores como el del Trabajo y el Humanista les hicieron un gran favor.

 

Tres años de tranquilidad y predestinados a consumar las reformas en marcha.

 

DESMONTAN EL APARATO DE CASTILLO

 

1.- Poco a poco se desmonta el aparato de (in)seguridad levantado por el ex comisionado Alfredo Castillo en Michoacán.

 

En cuanto él abandonó aquel cargo, fueron echados funcionarios de la Secretaría de Gobierno y en días pasados lo hicieron el procurador José Martín Godoy, el subsecretario de Seguridad Pública Adolfo Eloy Peralta, El Yanky, y el jefe policiaco Carlos Alberto Flores.

 

Ojalá la nueva etapa sea mejor para Michoacán.

 

2.- Jorge Hank Rhon mantiene inalterado su poder en Baja California.

 

El jueves pasado los diputados eligieron por unanimidad a Flora Arguiles Robert como magistrada supernumeraria del Tribunal de lo Contencioso Administrativo.

 

Ella tiene 15 años en ese órgano y va por seis más.

 

No por casualidad, dicen en el norte, le ha tocado resolver casos relacionados con las casas de apuesta de Caliente, la firma de Hank Rhon.

 

Y 3.- el mandato de los electores es no imponer mayorías sino solucionar conflictos y diferencias mediante el diálogo, aseguró Emilio Gamboa.

 

El coordinador de los senadores priistas marcó así la línea a seguir para los próximos tres años.