Cuando más los necesitaba, el presidente Enrique Peña se quedó sin aliados.

 

Los tuvo al comenzar el gobierno.

 

Entonces Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) acudieron al llamado para firmar el Pacto por México con el nuevo gobierno y el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

 

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Así fueron posibles las reformas.

 

Pero en el tránsito las dos organizaciones de oposición se debilitaron con sus pleitos internos, el PAN dividido entre leales al dirigente Gustavo Madero y a Felipe Calderón, y los perredistas entre Los Chuchos y quienes se oponen inútilmente a su dominio en el PRD.

 

En ese contexto se encuentran las salidas de Andrés Manuel López, Cuauhtémoc Cárdenas y la radicalización de cuadros como René Bejarano, Miguel Barbosa, Alejandro Encinas, Marcelo Ebrard y otros.

 

Por eso cuando sucedió la masacre en el municipio perredista de Iguala por orden expresa del alcalde perredista-pejista José Luis Abarca, el Presidente de la República no tuvo en quién apoyarse.

 

Los Chuchosno garantizan el voto parlamentario de la izquierda, como tampoco la dupla Gustavo Madero-Ricardo Anaya el apoyo unido de la derecha.

 

 

UN SENADO DOMINADO POR OPOSITORES

 

La situación del país obliga a buscar acuerdos entre las fuerzas políticas.

 

Enrique Peña buscó y no encontró condiciones.

 

Por ello lanzó sin consenso previo su iniciativa de reformas en materia de seguridad en espera de buscar acuerdos en el Poder Legislativo a cambio de incorporar planteamientos de fuerzas políticas distintas al PRI.

 

Los hechos lo avalan: el respaldo a sus acciones, en especial la desaparición de las policías municipales y la supeditación de las estatales al mando federal, no es general.

 

Si en un principio el presidente del Senado, el perredista Miguel Barbosa, dio su apoyo y planteó iniciar la discusión de inmediato con miras a su aprobación, luego surgieron voces disidentes.

 

De esa manera, el perredismo mostró sus fracturas.

 

Como también las exhibió el panismo con los calderonistas por delante, pese a intentar reivindicar la unificación como propuesta original de su ex presidente Felipe Calderón.

 

Pese a todo, hay esperanzas.

 

En la Cámara de Diputados las bancadas han comunicado al presidente de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), Manlio Fabio Beltrones, su disposición a analizarlas en el periodo ordinario.

 

En el Senado no.

 

Los diputados no lo dicen así, pero claramente se advierten las divisiones de los partidos de oposición: en la Cámara los leales a Los Chuchos y a Madero son mayoría, mientras en el Senado son los antichuchos y calderonistas.

 

O si se quiere ver desde otra perspectiva, en San Lázaro dominan los proclives al Pacto por México y en Paseo de la Reforma los antipacto.

 

PARA MUCHOS YA TERMINÓ EL ORDINARIO

 

1.- Aunque al periodo ordinario de sesiones le restan 11 días, las actividades de senadores y diputados se ciñen a una semana.

 

Para muchos de ellos menos, porque los aspirantes a cargos de elección -en especial a gobernadores- ya están listos para irse a hacer precampañas.

 

Las tres principales fuerzas -PRI, PAN y PRD- analizan calendarios y en su mayoría las convocatorias saldrán en la segunda mitad de diciembre y los registros serán en enero.

 

El PRI de César Camacho se prepara para candidaturas de unidad, el PAN de Ricardo Anaya prevé contiendas internas y el PRD de Carlos Navarrete para postulaciones según las encuestas.

 

2.- El priista César Camacho pretende enviar a Joaquín Hendricks al Distrito Federal como delegado en lugar de Manuel Andrade.

 

Y 3.- el duranguense Ismael Hernández Deras preside desde ayer la Comisión de Seguimiento y Evaluación de la Transformación del PRI.