En la antesala de la Copa Mundial de la FIFA 2026, la Ciudad de México afina una alineación donde la estrategia de seguridad para un evento de escala global no depende de la fuerza aislada, sino de una red de inteligencia y capacidad operativa institucional.
La complejidad de recibir aproximadamente a 5.5 millones de visitantes exige una vigilancia más allá de los perímetros del estadio, en un ecosistema integral donde tecnología, prevención del delito y protección de derechos humanos converjan.
Bajo esta lógica, el Gobierno de la CDMX ha diseñado un despliegue dinámico desde la vigilancia digital hasta la protección activa contra delitos como la Trata de Personas o la atención inmediata en casos de extravío, particularmente de niñas y niños. Unicef ha emitido alertas sobre cómo estas concentraciones suelen correlacionarse con un repunte en reportes de violencia familiar o en el riesgo de explotación sexual infantil.
Ante este panorama, la administración de Clara Brugada ha tomado la iniciativa de tratar estos riesgos como ejes centrales de la planeación. La implementación de la Agenda de Derechos Humanos para el Mundial 2026, con 119 acciones, marca diferencia respecto a ediciones deportivas anteriores.
Este andamiaje se materializa en iniciativas como Mundial sin Trata, un esfuerzo articulado entre la Secretaría de Turismo capitalina y actores clave como el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia, la Asociación de Hoteles de la Ciudad de México, Uber y la propia Unicef.
El objetivo es incentivar a trabajadores del sector servicios, desde el recepcionista de un hotel hasta el conductor de una plataforma digital, a reportar situaciones sospechosas a través del 089 para denuncia anónima o la Línea y Chat Nacional Contra la Trata 800 5533 000. El soporte tecnológico, con 116 mil 500 cámaras del C5 y la previsión de llegar a junio a 119 mil consolida a la capital nacional como la ciudad de América —incluidas aquellas donde se desarrolla el Mundial trinacional— más videovigilada.
Sin embargo, este robustecimiento tecnológico y estratégico convive con desafíos de seguridad. El asesinato de tres mujeres y un hombre, integrantes de una familia, en la colonia Nueva Santa María, en Azcapotzalco, es recordatorio de los pendientes en pacificación y la necesidad de que la inteligencia institucional permee en todas las escalas del territorio local.
La seguridad del Mundial 2026 no se entiende, por tanto, como operativos aislados, sino como un sistema donde se integra prevención y vigilancia. La coordinación entre la FIFA, dependencias locales —particularmente la Secretaría de Seguridad Ciudadana— y federales, así como el C5, busca garantizar la integridad tanto en la efervescencia de los partidos como en la movilidad y vida cotidiana de turistas y residentes.
@guerrerochipres
