Si en la capital inició, con la ahora presidenta Claudia Sheinbaum cuando encabezaba el Poder Ejecutivo local, la principal estrategia de seguridad del país para disminuir incidencia delictiva, no es sorpresa el comienzo aquí del programa Territorios de Paz, una estrategia de fortalecimiento comunitario ante la inseguridad cuya percepción tiene enorme oportunidad de mejora según la reciente encuesta del Inegi.

La intervención directa sobre las condiciones estructurales causantes de exclusión y violencia supone una reconfiguración profunda del vínculo entre gobierno, territorio y ciudadanía.

Instruida por la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la estrategia Territorios de Paz representa un giro sustantivo en la política pública con el objetivo ambicioso y deliberado de reducir las desigualdades a partir de la justicia social y promover la participación ciudadana, bajo la premisa de una comunidad apropiándose y construyendo calles más seguras en una CDMX donde más de la mitad estima como insegura, todavía, nuestra atmósfera citadina.

Esta visión no se limita a la disminución de los índices delictivos. Supone entornos libres de violencia donde las juventudes encuentren alternativas de vida, la imagen urbana recupere dignidad y el acceso a la cultura cívica sea estimado como una variable de la propia seguridad.

La administración ha trazado una hoja de ruta técnica contra la dispersión de esfuerzos y prioriza la intervención focalizada. El despliegue se articula en ejes estratégicos aplicados de manera precisa en 23 colonias y 63 polígonos considerados críticos y al final del gobierno de Brugada habrá incorporado 150 zonas. En este engranaje, el C5 adquiere una dimensión política y social renovada, como facilitador de la recuperación del espacio público.

Desde esta perspectiva, la tecnología es habilitadora de derechos. La instalación, en 2025, de 15 mil 200 tótems con 30 mil 400 cámaras de videovigilancia representa una ampliación tangible de la protección urbana. En los polígonos de Territorios de Paz, el C5 opera como un sistema nervioso que identifica las tensiones de la convivencia cotidiana y permite optimizar servicios, desde la reparación de luminarias hasta la atención inmediata de emergencias.

Esta lógica se hizo visible en el recorrido denominado Tótem por Tótem, en la colonia Infonavit Iztacalco, donde ayer vecinas y vecinos participaron de un ejercicio de corresponsabilidad para la construcción de comunidades más seguras. La tecnología acompaña y fortalece.

Reducir la incidencia delictiva es apenas el primer escalón. El verdadero desafío está en mejorar la percepción de seguridad mediante la recuperación del espacio común.

La apuesta por los Territorios de Paz es una política donde la inteligencia institucional con la sensibilidad social representa una forma de entender y proyectar la seguridad urbana.

 

      @guerrerochipres