El siglo XXI confirma a la soberanía nacional como el espacio retórico y práctico para la defensa exclusiva del control territorial, económico y también digital. Discutimos nuevamente si la comunidad, en cuyo nombre habla el Gobierno de México, pero también el conjunto de voces con oportunidad de consolidar familias, empresas y causas, no sólo tienen claros riesgos y oportunidades sino si están haciendo lo apropiado para enfrentarlos.
El vaivén del mercado financiero, los precios de los metales, la percepción de aparente estancamiento, la recuperación estadounidense de asertividad en materia petrolera, la incertidumbre de ingresos menores por disminución de remesas en 2025 —uno de los peores años según la prensa especializada— y las opciones de empleo formal decreciente, son materia creciente del debate.
Mariana Mazzucato, en su teoría del Estado emprendedor, reivindica la relación de dependencia entre la autodeterminación nacional y la capacidad pública para orientar la inversión, construir capacidades productivas y generar valor agregado como centrales en una visión de Estado.
Los datos más recientes del Inegi sobre el PIB muestran una cifra inquietante. Hubo un microcrecimiento de solamente 0.7 por ciento en 2025. El país estaría ante un cuarto año consecutivo de desaceleración tras el rebote estadístico posterior a la pandemia.
La administración de Claudia Sheinbaum enfrenta un escenario complejo con alta percepción de inseguridad, a pesar de los claros logros gracias al valiente viraje emprendido por la mandataria. Hay poco crecimiento y alta presión de una generación entera con restringidas oportunidades de formalidad en el mercado laboral.
El Plan México apunta precisamente hacia una soberanía pragmática en la cual se entiende al capital como combustible del desarrollo. La creación de los Comités Promotores de Inversión en las 32 entidades federativas busca federalizar el crecimiento y atacar uno de los principales cuellos de botella de la productividad nacional: la burocracia.
La propuesta de reducir en un tercio los tiempos de maduración de los proyectos es una reforma silenciosa y central. Todas las encuestas, sin embargo, insisten en el tema de la seguridad como una variable conectada a la inversión y por tanto al desarrollo.
En la Ciudad de México las mismas inquietudes y semejantes prioridades se discuten. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, ha comentado que la capital, que concentra más del 50 por ciento de la Inversión Extranjera Directa del país, confirma la prioridad del binomio entre inversión pública y privada para generar efectos multiplicadores.
El verdadero riesgo para la nación no es una intervención extranjera de carácter militar falsificando demagógicamente la lucha al narcotráfico, sino la pérdida de dinamismo económico dentro de un bloque norteamericano reconfigurado con peligrosa agresividad.
@guerrerochipres
