Hace más de un siglo Alexandra Kollontai, compañera de revolución de Lenin y primera mujer embajadora del mundo de aquel incipiente siglo XX, estableció la gravitante redondez de una verdad: las mujeres son libres en la medida de su incorporación a la generación de su propia economía y en esa medida son capaces del libre ejercicio de su propia sexualidad.
México ha vivido un cambio de régimen muy significativo aún sin generar la transformación radical requerida por la vida de las mujeres. Las propuestas en tal sentido se han iniciado especialmente desde la capital nacional, primero con Claudia Sheinbaum y ahora con Clara Brugada.
La autonomía económica de las mujeres como programa, reconocer y asumir el valor de labores comerciales, promover el sistema público de cuidados y una visión de conjunto dirigido a una economía popular con acento feminista, generador de riqueza y no de demagogia, son centrales en la mirada de la mandataria.
Según datos de la ONU Mujeres y el Banco Mundial, cerca del 40 por ciento de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia económica, ya sea mediante la restricción de recursos, el control del ingreso familiar o la prohibición de trabajar.
Es una cadena invisible de la cual todas y todos estamos obligados a contribuir a su ruptura. La transición hacia la independencia económica esencialmente es transición hacia la vida. La incorporación del C5 a la política de género, iniciada en octubre de 2024, es un paso necesario.
Al albergar esta semana la Tiendita Feminista y a una docena de emprendedoras, el mensaje está centrado en la seguridad y autonomía financiera como dos caras de la misma moneda.
Daptnhe Cuevas Ortiz, secretaria de las Mujeres, puso los puntos sobre las íes: “Lo que las mujeres necesitan es acompañamiento, oportunidades y capacitación; que su idea de emprendimiento y negocio tenga espacios donde proyectarse y venderse”. Sinergia institucional fundamentada en el fortalecimiento del tejido comunitario y la capacidad económica para desmontar la violencia.
Tiendita Feminista es parte del Programa de Autonomía Económica de las Mujeres, coordinado por María Elena Esparza Guevara. Articula capacitación y respaldo institucional para impulsar proyectos, sobre todo de quienes han atravesado situaciones de violencia.
Durante el inicio de 2026, los reportes diarios a las líneas *765 SOS Mujeres y 9-1-1 han mostrado un descenso significativo, pasando de un promedio de 227.2 a 194.8. Resultado de una política donde atención inmediata y emprendimiento deben vincularse.
Para quienes han atravesado ciclos de violencia, el acceso a mercados y herramientas de gestión financiera representa la recuperación de su autoestima y salud mental. Brugada insiste en esa redonda verdad a la Kollontai: ninguna mujer puede ser libre sin independencia económica.
En vísperas del 8M, en el C5 observamos con perspectiva de género, con “gafas violeta” como llamamos a esa mirada institucional.
@guerrerochipres
