En la Ciudad de México la Navidad es una postal y es una prueba institucional. Más personas en la calle, más dinero en efectivo en circulación, consumo comercial y de alcohol, traslados nocturnos, prisas y, eventualmente, descuidos.
Ahí es donde la paz deja de ser concepto moral y se vuelve una decisión de política pública sostenida por infraestructura, construida con sistemas que anticipan riesgos, reducen oportunidades del delito y permiten reaccionar rápido cuando algo falla. Acompañamiento a millones de personas en movimiento.
Bajo el liderazgo de Clara Brugada, la política de seguridad ha colocado la infraestructura en el centro de la ecuación. El programa “Ojos que Te Cuidan” es una apuesta por hacer visible la presencia institucional en el espacio público. Desde el C5, la videovigilancia es componente estructural de la vida urbana.
Con un avance de 14 mil 756 nuevos tótems instalados —de un total de 15 mil 200 a colocar al cierre de este 2025—, equivalentes a 29 mil 512 cámaras, la red capitalina alcanza esta semana 112 mil 926 dispositivos de videovigilancia. El dato es contundente. No se trata solo de colocar equipos en los corredores más visibles o rentables políticamente, sino de llevar vigilancia a donde no la hay o es menos y activar a la comunidad en cuyo cuerpo se fundamenta toda verdadera seguridad.
Topilejo, zonas boscosas de Tlalpan, Xochimilco y Milpa Alta dejan de ser periferias invisibles para entrar en el mapa institucional. La seguridad no es un privilegio del centro ni de las zonas con mayor plusvalía, es un derecho territorialmente distribuido.
Estudios de la Universidad de Cambridge muestran la reducción de la incidencia delictiva hasta en 30 por ciento vinculada a las cámaras. En la CDMX, Oxxo y Walmart, en su alianza con el C5, señalan hasta 70 por ciento de avance ante inseguridad por el uso de la videovigilancia. La cámara rompe la oportunidad delictiva: disuade, registra y acelera la respuesta.
En las inmediaciones de los sitios donde empresas privadas han conectado sus cámaras con el C5 mejora la velocidad, la dinámica del vínculo con la Secretaría de Seguridad Ciudadana y consiguientemente el tiempo de respuesta de la policía.
Durante la temporada navideña, esta infraestructura —ya desplegada estratégicamente en puntos críticos: hospitales, centros de abasto, escuelas, zonas turísticas y corredores comerciales— es un punto de referencia de seguridad.
Ninguna tecnología funciona sola. La paz urbana es un pacto implícito entre instituciones y ciudadanía. Por eso la videovigilancia se articula con una red de atención directa: el 9-1-1 para emergencias, el 089 para denuncia anónima, el *765 de SOS Mujeres, el 55 5036 3301 ante extorsión y fraude.
La seguridad no es solo persecución del delito, es gestión del riesgo, para hacer de estas fechas una Navidad vivible y una noche de paz.
@guerrerochipres
