La tecnología es desarrollo y plataforma de este. Lo mismo en seguridad: permite instrumentos para prevenir, inhibir y castigar la incidencia delictiva aun cuando la variable central continúa siendo la participación ciudadana al respetar y contribuir al respeto a las personas y sus bienes.

Llenar las calles de silicio y fibra óptica para el abastecimiento de videovigilancia ayuda, pero no resuelve.

Independiente al monitor y monitorista —cuya labor es central en la identificación y persecución de criminales—, la seguridad ciudadana también se construye en el metro cuadrado donde el vecino camina. Esa es la premisa de una política territorial privilegiando la apuesta por la convergencia tecnológica y humana: videovigilancia a ras de tierra.

El viraje de Clara Brugada en la Ciudad de México parte de la territorialización afable de la política pública. El geógrafo latinoamericano Milton Santos enfatizaba el territorio como un conjunto de "fijos y flujos", donde la vida social se produce si la política de seguridad no se territorializa, termina por convertirse en una abstracción burocrática y contenida en una presentación para audiencias constituidas por servidores públicos.

La estrategia Tótem por Tótem desplegada desde el C5, representa un modelo de cercanía para socializar la tecnología. Instalar cámaras y hablar con las y los vecinos ayuda a la apropiación colectiva del instrumental de seguridad.

Explicarles, como ocurrió este lunes en la colonia Potrerillo, en Magdalena Contreras, el botón de auxilio como puente entre la necesidad y el alivio expande la probabilidad de disminuir riesgos domésticos y callejeros ante los cuales la administración de Brugada ha integrado incluso la prevención de fugas de gas como eje de protección civil, entendiendo que el territorio seguro se construye también dentro del hogar.

Ese acercamiento rompe con la desalineación entre percepción de inseguridad y acciones gubernamentales. En una visión convergente con la meta de 150 mil cámaras para el año 2030, fortaleciendo al C5 como el centro de monitoreo más robusto de América y eje de contacto ciudadano, la protección ante amenazas por falta de mantenimiento de instalaciones de gas, salva vidas.

La tecnología por sí sola es insuficiente si no se inserta en un ecosistema de paz. En este aspecto, los Territorios de Paz e Igualdad, estrategia para atacar las raíces de la violencia mediante la justicia social, empleo y recuperación de la narrativa comunitaria, son vertebrales.

Hacer política territorial en seguridad significa reconocer a cada colonia con un pulso original. Las necesidades de la Agrícola Oriental no son las mismas a las de San Andrés Mixquic o Potrerillo. El éxito del modelo de Brugada requiere el despliegue tecnológico como oferta acompañante de brigadas tocando puertas y escuchando las inquietudes para traducir la frialdad de una cámara en la calidez de un entorno seguro.

 

    @guerrerochipres